Javier Krahe ha sido juzgado por algo parecido a una blasfemia. No, no estamos hablando de Teherán ni de la Europa Medieval. Esto es una noticia de hoy en España. La España de hoy que se parece peligrosamente a la de siempre. El "intratable pueblo de cabreros" al que se refiere Gil de Biedma.
Si este juicio se celebrara en algún país del oriente medio, los periódicos "primermundistas" estarían hablando de talibanismo y retraso cultural y las grandes potencias militares estarían afilando sus misiles para defender a Occidente del fundamentalismo y los extremistas.
Pero no. Esto está pasando en la democrática España de hoy. La que vota al PP y lo aúpa a la mayoría absoluta. La de los Reyes Católicos, la de Torquemada, la de Vicente de Valverde, la de Franco, que dormía con el brazo incorrupto de Santa Teresa de Jesús.
La de quita lo tuyo que pondré lo mío.
La que no entiende que el hijo del cazador de elefantes reciba una monumental pitada.
La que tan bien definió Jaime Gil de Biedma:
Media España ocupaba España entera
con la vulgaridad, con el desprecio
total de que es capaz, frente al vencido,
un intratable pueblo de cabreros.
No es que la historia se repita, es la historia de siempre.
El cantautor chileno Manuel García inició su gira española el 17 de octubre en el CAT de Barcelona con un concierto de más de dos horas, organizado en cuatro bloques que recorrieron su repertorio, sus raíces musicales y algunas de sus influencias. Una actuación especialmente cuidada, marcada también por la muerte de su padre tres días antes.
Publicaba ayer el periodista musical Jordi Bianciotto, en El Periódico de Catalunya, un artículo sobre el fracaso del Feroe Festival, cuya segunda edición, impulsada por el periodista y promotor Albert Puig, se ha cancelado por la escasa venta de entradas.

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