Casi un año después de que el trovador estadounidense por excelencia expresara su esperanza por el candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, la llama se ha apagado. Bob Dylan ya no cree en el nuevo presidente de Estados Unidos y cree que ha volado "demasiado cerca del Sol", tanto como para quemarse.
EP - El pasado mes de junio, las declaraciones de uno sobre el otro parecían augurar una magnífica relación de Obama con el famoso cantautor pro derechos civiles. Dylan consideraba que el candidato demócrata estaba "redefiniendo la naturaleza de la política" y el ahora inquilino de la Casa Blanca definía al músico como un icono y aseguraba tener en su iPod "probablemente 30 canciones de Bob Dylan", incluyendo todo el disco Blood on the tracks.
Sin embargo, casi un año después, Dylan está desencantado. En una entrevista publicada en su página web, el artista se muestra escéptico respecto a la labor que debe desarrollar Obama. Preguntado por si cree que es un buen presidente, el músico dice no tener ni idea, aunque añade: "la mayoría de estos tipos llegan al Gobierno con las mejores intenciones y lo dejan como hombres apaleados".
"Johnson sería un buen ejemplo de esto... Nixon, Clinton de alguna forma, Truman... es como si todos ellos volaran demasiado cerca del Sol y se quemaran", señala Bob Dylan, que se muestra escéptico respecto al rumbo de la política en general. "Es un entretenimiento... un deporte. Es para gente de buen vestir y bien acomodados. Para los vestidos impecablemente. 'Party Animals'", subraya.
"Los políticos son intercambiables. La política crea más problemas de los que resuelve. Puede ser contraproductiva. El verdadero poder está en manos de pequeños grupos de gente y no creo que ellos tengan títulos", continúa el artista, que hace menos de un año creía que Obama estaba "redefiniendo" lo "que es un político". "¿Tengo esperanza? Sí, tengo esperanza de que las cosas cambien. Algunas cosas van a tener que hacerlo", dijo entonces.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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