Entre las obras más trascendentes de la folclorista, compositora y recopiladora Leda Valladares se cuentan los dos volúmenes de Grito en el cielo, en el que la artista acercó a músicos de rock con bagualas y vidalas milenarias provocando un ávido interés en la juventud por conocer estos ritmos.
![]() Leda Valladares con Gustavo Cerati, Fito Páez y Pedro Aznar.
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En Grito en el cielo, Leda Valladares tuvo dos colaboradores imprescindibles, Liliana Herrero y Fito Páez, quien financió y editó los discos y además abrió las convocatorias a todos sus colegas rockeros como Charly García, León Gieco, Luis Alberto Spinetta, Gustavo Cerati, Pedro Aznar y Fabiana Cantilo, entre otros.
Este disco además contiene una de las últimas grabaciones en vida de Federico Moura, líder de Virus, quien concurrió a grabar enfermo por el VIH acompañado por Daniel Sbarra, y dejó su emocionada y cálida voz en En Atamisqui y en A mí me dicen el tonto.
En esta última, Moura eleva su voz hasta casi quebrarse para entonar “Viva, viva Catamarca, viva, viva Tucumán, viva viva la provincia de Salta”, en un registro inédito para el exquisito vocalista de Virus.
Por su parte, Gustavo Cerati le puso su voz a De vicio me has de aborrecer y a En otro poder cantada en un trío con Pedro Aznar y Leda Valladares, y confirma que junto a Moura son dos de las mejores voces que el rock argentino dio en su historia.
Mientras que Fito, Aznar y Cantilo lo hicieron en otras canciones para un disco que fue presentado en una serie de conciertos en los años 89 y 90 en los teatros Cervantes y Coliseo, siempre apadrinados por Páez y Herrero.
Años más tarde, Litto Nebbia reeditó estos dos discos a través de su sello Melopea Discos, y además trabajó con Valladares en otros registros y en la edición de un amplísimo catálogo folclórico del Noroeste argentino.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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