La cantante mexicana de origen costarricense Chavela Vargas ha muerto este domingo a los 93 años en el hospital mexicano donde estaba ingresada desde hace una semana a consecuencia de una insuficiencia respiratoria.
Chavela Vargas, a los 93 años de edad ha "trascendido" como solo lo hacen las chamanas. "Yo no me voy a morir porque soy una chamana y nosotros no nos morimos, nosotros trascendemos" decía Chavela Vargas ayer en su Twitter.
"Ella estuvo muy consciente hasta el último momento, y expresó buenos deseos para que México, que esta muy convulsionado, mejore y dijo que se lleva los mejores recuerdos y los aplausos de sus público", explicó su médico José Manuel Núñez.
De peculiar estilo y áspera tesitura vocal, Chavela Vargas supo formular un perfil como cantante que sedujo lo mismo a la realeza europea que a mandatarios, intelectuales y públicos diversos.
Nacida en Costa Rica el 17 de abril de 1919 y naturalizada mexicana, Isabel Vargas Lizano llegó a México siendo una adolescente. Personaje de la vida nocturna y la bohemia, Chavela Vargas tuvo amistad con personajes de la cultura local y extranjera, así como con las figuras musicales más importantes de su época. Chavela Vargas fue amiga de personalidades como Picasso, Carlos Fuentes, Diego Rivera y Carlos Monsiváis.
De personalidad dominante, franca y optimista, siempre reconoció su alcoholismo. Acostumbraba llevar pistola al cinto. Nunca escondió sus amores con otras mujeres. Frida Kahlo, fue uno de ellos. Decía que no dejaría de cantar si no hasta que las fuerzas la abandonaran. Afirmaba que prefería una vida con paz en el alma que dinero.
Chavela —"con 'v' y no con 'b', para joder"— grabó su primer disco en 1961 y se pasó por su "republicana gana" lo políticamente correcto para traspasar con su dolor y rebeldía las letras de los grandes autores de la canción mexicana, como los clásicos de su "cuate" José Alfredo Jiménez, Chucho Monje, Roberto Cantoral o Agustín Lara.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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