Óscar Chávez cumple medio siglo de carrera. Pero en lugar de envejecer, rejuvenece gracias a sus seguidores: “Se ha formado un público heterogéneo de todas las edades, ya le estoy cantando a los nietos de mi generación”, dice en entrevista durante el ensayo del concierto que ofrecerá hoy sábado en el Auditorio Nacional de México.
EL UNIVERSAL - La celebración no es sólo por sus 50 años de carrera sino también porque cumplirá tres lustros de presentar temporada anual en el Auditorio. Al ver hacia atrás, Óscar Chávez no puede evitar ver su vida con cierto humor: “Si no hubiera sido cantante ¿qué sería? ¡No tengo idea! (ríe), estudié teatro pero la música se me dio afortunadamente, he hecho lo mejor posible, yo decidí hacerlo y no le debo a nada a nadie en cuanto al manejo de mi oficio”.
El espectáculo con duración de casi tres horas contiene, dice, “nuevo repertorio de mi repertorio antiguo; tan nueva es una canción de hace 100 años como una que haya hecho ayer. Habrá algunas canciones mías, otras tradicionales de México. Y me acompañan Los Morales y un quinteto con el que cantaremos temas de Latinoamérica”.
Acostumbrado a la defensa de la tradición, a veces parece que el presente le estorba: “Hay mucha basura que imponen en la música de hoy, existe un control de los monopolios como la televisión, las radiodifusoras y la prensa, todo está controlado. Quieren cerrar el negocio y recuperar el dinero inmediato de un producto absolutamente desechable. Hay mucha basura, no hay calidad ni nada que puedas defender”, dijo el compositor.
“No estoy al día, me da pereza infinita, me interesa concretar mis proyectos que criticar a los demás, no me interesa”.
Para Chávez, el sentido común es el menos común de los sentidos en una sociedad como la actual en donde “predomina la intolerancia cimentada en la búsqueda de bienes mezquinos”. Y para lograr un cambio considera que debe iniciarse de raíz.
“Primero deben organizar la educación, la cultura y la salud. La educación está por los suelos y si la gente no está educada no tiene herramientas para opinar, son una bola de borregos. A los gobiernos y los monopolios les es maravilloso que la gente sea estúpida, mientras más estúpidos nos tengan, más nos usan”, dice Chávez, que este año cumplió 77.
Conocido en cine por haber encarnado a “El estilos” en la mítica Los Caifanes, y en el activismo por haber apoyado el movimiento estudiantil del 68, conserva el sarcasmo que corroe: “México no es una sociedad pasiva, sino totalmente apendejada (ríe)”. Luego corrige: “Perdón, atontada”. Y añade: “Pan y circo es la vieja fórmula. La mayoría de la gente sufre más por un partido de futbol que por la miseria de nuestras ciudades; la cultura es lo último en que piensan nuestros gobernantes, es muy triste”.
Ayer sábado, el Teatre Principal de Inca (Mallorca) se convirtió en el escenario de "60 anys de l’amor perdut", un emotivo concierto homenaje organizado por el festival BarnaSants para honrar la figura de Joan Ramon Bonet el undécimo integrante de Els Setze Jutges, coincidiendo con las seis décadas de su breve pero influyente trayectoria musical.
Una carta abierta impulsada desde el entorno del BarnaSants reclama la creación del Ateneu de la Cançó en Barcelona, un espacio dedicado a preservar y dinamizar la canción de autor. La iniciativa cuenta con el respaldo de seis de los ocho exresponsables de Cultura de la Generalitat en las últimas dos décadas, abriendo algunas preguntas que van más allá de la música.

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