El músico italiano Francesco de Gregori editará el próximo mes de noviembre su vigésimo disco de estudio y el primero inédito en cuatro años que llevará por título Sulla strada (En el camino).
![]() Francesco de Gregori
© Xavier Pintanel
|
Francesco de Gregori ha anunciado la salida en el próximo mes de noviembre de Sulla strada, después de cuatro años de la publicación de Per brevità chiamato artista.
"He esperado cuatro años para hacer un disco nuevo, porque nunca me gustaron las cosas obligatorias. Y es difícil escribir cosas que están a la altura de las del pasado", ha comentado De Gregori justificando la demora en un nuevo material inédito.
El título del disco es un homenaje a la novela del escritor norteamericano Jack Kerouac On the road, aunque De Gregori confiesa haber leído este texto fundamental de la Generación Beat apenas hace unos meses.
No se trata de un disco conceptual pero sí habla de la vida como una carretera, de la voluntad necesaria para ayudar a los demás y de la forma en que uno puede estar bien o menos bien en este mundo.
Belle epoque, por ejemplo, es la historia de un sargento que celebra la transición del siglo XIX al siglo XX, entre el alcohol y el sexo, que sin ser una experiencia personal refleja la visión del mundo del artista.
Passo d’uomo, en cambio, es la canción en la que De Gregori se siente más cerca y habla de cómo la vida debe ser vivida: poco a poco, en un modo "humano"
Continúa en este último disco la búsqueda del artista por un tipo de musicalidad sencilla, típica de la música popular: cuatro acordes y un instrumento, sin excesivos sonidos ni contrapuntos.
De Gregori celebra con este trabajo los cuarenta años de Theorius Campus, su debut discográfico, que fue grabado a dúo con su entonces amigo Antonello Venditti.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos