El Gobierno español ha concedido este viernes la nacionalidad española por carta de naturaleza a los ciudadanos argentinos Carlos Alberto Daniel López Puccio, Marcos Mundstock y a Daniel Abraham Rabinovich, componentes del grupo Les Luthiers.
El Consejo de Ministros, a propuesta del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha concedido este viernes la nacionalidad española por carta de naturaleza a los ciudadanos argentinos Carlos Alberto Daniel López Puccio, Marcos Mundstock y a Daniel Abraham Rabinovich, componentes del grupo artístico Les Luthiers.
De los otros dos integrantes de Les Luthiers Carlos Núñez Cortés ya tenía la nacionalidad española y Jorge Maronna la italiana.
El Gobierno reconoce "la especial vinculación de la obra de estos artistas con España y con su cultura".
Además, destaca que los tres integrantes de este conjunto fueron distinguidos en 2007 con la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica, y que han sido varias veces candidatos al Premio Príncipe de Asturias de las Artes y al Príncipe de Asturias de la Comunicación y las Humanidades.
La nacionalidad española se adquiere por carta de naturaleza, otorgada discrecionalmente por Real Decreto, cuando en el interesado concurran circunstancias excepcionales y después de tramitar un expediente para cada caso particular, como ha ocurrido con el que ha resuelto este viernes el Gobierno.
Posteriormente, el solicitante debe jurar o prometer fidelidad al Rey y obediencia a la Constitución y a las leyes, renunciando a su anterior nacionalidad (salvo los naturales de países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal).
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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