El trovador Lluís Llach y el poeta Miquel Martí Pol mantuvieron una estrecha colaboración que les llevó a trabajar juntos y hacer cuatro discos. Su relación fue muy estrecha y durante una larga etapa trovador y poeta se comunicaron a través del fax.
"Martí i Pol estaba atado en una silla de ruedas en Roda de Ter y yo, con los conciertos, daba más vueltas que un molinillo", dijo el pasado lunes Lluís Llach en la Semana del Libro en Catalán.
Para comunicarse, trovador y poeta, utilizaban un invento entonces "revolucionario", el fax. "Nuestra colaboración para hacer cuatro discos generó un centenar de faxes en los que había bastantes de privados y otros relacionados con el trabajo".
En este contexto, ha recordado que el próximo año se cumplirá el décimo aniversario de la desaparición de Martí Pol y ha anunciado que publicará un libro con Ediciones 62 donde Llach comenta los faxes que se envió con Martí Pol.
Tiene claro el objetivo: "Que la gente tuviera una cata de cómo trabajamos durante cinco o seis años con el fax y me permite contar toda la génesis de las canciones a través de los faxes que nos íbamos enviando", apuntó. Así, también se adjuntarán los discos y los faxes. "Yo puedo explicar qué sentíamos y cómo lo sentíamos", ha resaltado.
Explicó que su colaboración correspondería en su discografía los álbumes que van desde Un pont de mar blava (1993), Porrera (1995) y se extiende hasta Temps de revoltes (2000).
La de lunes fue la primera presentación en público de la novela de Lluís Llach Memòria d'uns ulls pintats, publicado el pasado febrero y que tendrá su edición en castellano el próximo octubre. "En el mundo de la literatura soy un intruso y no debía abusar de mi nombre", justificó.
Destacó que es una historia de amor homosexual por sus "circunstancias personales". Recalcó que lo quería hacer desde el positivismo y, por tanto, añadió, "no quería que los homosexuales hablaran desde los remordimientos que siempre se nos ha querido hacer vivir y convivir". "Quería que fuera asumido desde la potencia, la libertad, la realización y el amor", añadió.
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En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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