Peppe Voltarelli regresa a la Argentina para presentar su espectáculo "El viaje, los padres, la filiación", en el que intercala canciones con monólogos para articular una narración en la que alude a la identidad, la lengua, las migraciones y las distancias, con piezas propias y otras de la extensa tradición de la canción italiana.

Télam - Las actuaciones de Peppe Voltarelli, que se presentará solo con guitarra y acordeón, se desarrollarán los jueves 1 y 8 de noviembre a las 22 en el CAFF (Sánchez de Bustamante 764, Buenos Aires).
"Es un espectáculo donde hay pequeños monólogos que son pequeños cuentos, canciones mías y de autores clásicos donde hablo de la pertenencia, la lengua, el sur de Italia, la Calabria, la historia de nuestra inmigración hacia el mundo, los viajes y las distintas experiencias en las ciudades donde he tocado", cuenta Voltarelli en diálogo con Télam.
Cantante de la banda de tarantela punk Il Parto della Nuvole Pesanti entre 1991 y 2006, con siete placas editadas, Voltarelli, uno de los primeros cantantes en introducir el calabrés en la canción pop italiana, arrancó en 2007 su carrera solista con la que publicó dos discos (Distratto ma pero en 2007, y Ultima notte a Mala Strana en 2010, ambos con edición argentina).
Y además, el "bootleg" en vivo de un concierto en Duisburg, Alemania, en 2009.
"La cuestión relativa al padre —cuenta Voltarelli— no se refiere solo al padre de sangre sino que también es un homenaje a Domenico Modugno, que fue el mayor autor italiano de canciones y que es para mí una referencia cultural junto a otras como Leo Ferré, Giovanna Marini y Sergio Endrigo".
"También —agrega— en el show hablo de mi pueblo, Mirto, un pequeño lugar sobre la playa del mar, donde tenemos una forma artística de arquitectura única en Italia que se llama Non Finito Calabrese porque muchos emigrantes calabreses mandaban desde el exterior el dinero para construir las casas pero a veces esos envíos se cortaban y la casa no se finalizaba".
Il viaggio, i padri, l'appartenenza (tal es el nombre original del espectáculo) arrancó su gira en noviembre pasado por distintas ciudades de Italia pasando luego por Berlín, Londres, Barcelona, Budapest, entre otros sitios europeos, y después de los shows argentinos tendrá un ciclo de cuatro sábados en Brooklyn, Nueva York.
"Hay algo muy interesante en el encuentro con los inmigrantes italianos fuera del país y es que ellos guardan un profundo mundo cultural, un mundo cultural antiguo, de un país que quedó atrás en el tiempo", señala Voltarelli.
"En un punto —remarca— eso es muy precioso, porque son como los custodios de un pasado, los que lo mantienen íntegro, mientras que yo, que vengo de la Italia actual, soy como un mensajero de noticias, lo mío es útil para contarles cómo siguió todo".
Además de intenciones musicales y poéticas, Voltarelli reconoce un interés político en sus canciones tanto por el acompañamiento de las luchas de los trabajadores como por su decisión de dar una idea de Calabria alejada del cliché mafioso.
"Me gustan las canciones de lucha y en mi recorrido artístico me gusta seguir y apoyar la lucha de los trabajadores como si fuera un antiguo bluesman que pudiera contar la historia de los trabajadores, me interesa ese mundo expresivo y de narración", asegura.
Y también señala que "el hecho de cantar en calabrés es también una disputa que entablo con la mafia, ya que en todo el mundo Calabria es inmediatamente asociada a la mafia y yo haciendo canciones de amor en mi lengua puedo ofrecer otra perspectiva de un mismo lugar".
Voltarelli organiza también un pequeño sello independiente dedicado de la canción de autor donde comparte su trabajo con otros músicos como la siciliana Carmen Console, la romana Paola Turci o el grupo de la ciudad de Florencia Bandabardó.
"Es una música diferente de la que le interesa al mercado y a las majors, parte de otros supuestos, de otros viajes, es una música que no quiere estar con la música comercial fácil, aun cuando puede ser fácil, como la música de Manu Chao, que es fácil y sin embargo es particular, porque escribe con una coloración distinta a la de la normalización que propone el sistema", resume.
El Festival BarnaSants 2026 iniciará el 27 de enero, en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, su 31.ª edición con un concierto de homenaje al cantautor Lluís Llach, que conmemorará el 50.º aniversario de los míticos conciertos de enero de 1976. El espectáculo reproducirá, medio siglo después el repertorio original íntegro de aquellos conciertos con la participación de artistas como Manel Camp, Santi Arisa, Borja Penalba, Gemma Humet o Joan Reig, entre otros.
Una grabación inédita de Mercedes Sosa, registrada en la televisión suiza en 1980 y restaurada 45 años después, permite redescubrir la voz de la cantante tucumana en pleno exilio, en un momento de plenitud artística atravesado por la tristeza del desarraigo y la imposibilidad del regreso.

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