Después de siete discos, la cantante y autora chilena Francesca Ancarola vuelve con Templanza, su primer trabajo de canciones originales en diez años.
La perfecta combinación de jazz, destellos folclóricos y ritmos latinoamericanos son los ingredientes de Templanza, el más reciente trabajo de Francesca Ancarola. La cantante y compositora chilena, realizará un recital íntimo para presentar su octava producción donde sus sonidos profundizan en las raíces musicales del folk, inspirados en algunos grandes como Violeta Parra, Víctor Jara y Silvio Rodríguez.
Francesca Ancarola regresa luego de un receso necesario y valioso destinado al crecimiento de sus hijas, que le permitió experimentar las virtudes del ser madre y creadora.
La cantante chilena presentará el disco el próximo jueves 6 de diciembre en Matucana 100 (Santiago de Chile) en una celebración especial puesto que además de reunir a grandes músicos y amigos de Francesca que la han acompañado a lo largo de carrera y sus procesos creativos como Antonio Restucci, Rodrigo Galarce, Carlos Cortés, Federico Dannemann, Simón Schriever y Carlos Aguirre; también celebra la inclusión en Chile del sello independiente Shagrada Medra, que tanto a hecho por difundir la música independiente de Argentina y que hoy hace su entrada en Chile gracias a la amistad y la colaboración de Hemiola Trasandina.
Listado de temas
1 Lo que más me gusta (Francesca Ancarola)
2 Brisas (Hugo Fattoruso)
3 Bosque Eterno (Francesca Ancarola)
4 La templanza (Música: Léa Freire Letra: Francesca Ancarola)
5 Un barco de papel (Música: Simón Schriever Letra: Francesca Ancarola)
6 Desnudas del alba (Francesca Ancarola)
7 Amanda dibuja el día (Francesca Ancarola)
8 Tus besos al amanecer (Francesca Ancarola)
9 Corazón mendigo (Francesca Ancarola)
10 La flor del espino (Antonio Restucci)
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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