Autor de canciones emblemáticas en Uruguay y Latinoamérica, el músico Daniel Viglietti recibió en Montevideo (Uruguay) el premio Morosoli de Oro, que distingue a quienes aportan significativamente a la cultura nacional.
![]() Daniel Viglietti recibe el Morosoli de Oro.
© Fundación Lolita Rubial
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Por decimoctava vez, la Fundación Lolita Rubial entregó los Premios Morosoli a figuras de la cultura, tanto artística y literaria, como científica y tecnológica. El Morosoli de Oro fue para el músico y poeta Daniel Viglietti, distinguido como un "humanista solidario y referente ético".
Daniel Viglietti, de 73 años de edad y reconocido por su trayectoria, méritos y aportes a la cultura uruguaya, figura ahora entre varios otros artistas premiados en ediciones anteriores, como Mario Benedetti y Eduardo Galeano.
En los años 60, desarrolló una intensa actividad como cantautor, docente, locutor y, luego, periodista. Su obra discográfica, de fuerte contenido social, es asociada a las luchas populares en Uruguay y Latinoamérica.
Detenido en 1972, una campaña internacional —encabezada por intelectuales como Jean Paul Sartre, François Mitterrand, Julio Cortázar y Oscar Niemeyer— logró su liberación, pero debió viajar al exilio en Argentina y Francia.
Viglietti realizó giras internacionales denunciando los crímenes de las dictaduras y convocando solidaridad para los luchadores y víctimas latinoamericanos.
En 1984, a su retorno a Montevideo fue recibido por miles de uruguayos en un gran recital, tras lo cual se dedicó a editar numerosos trabajos, como A dos voces, con el poeta Mario Benedetti.
Entre sus composiciones más conocidas destacan A desalambrar, Canción para mi América y Milonga de andar lejos, entre muchas otras.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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