La compositora mexicana Ema Elena Valdelamar, cuyas obras fueron interpretadas por populares cantantes a través de largos años, acaba de fallecer, destacan hoy medios de prensa.
La compositora mexicana Ema Elena Valdelamar murió ayer domingo, a las 20:50 horas por causas naturales y sus restos serán velados este lunes en una agencia funeraria del sur de la capital mexicana.
Mucho corazón, Cheque en blanco, Mil besos, Por qué no fuiste tú y Vivir sin ti son algunos de sus temas más relevantes, ampliamente divulgados nacional e internacionalmente.
Sus composiciones, principalmente boleros, han sido cantadas por Luis Miguel, Paquita la del Barrio, Benny Moré, Tania Libertad, Pedro Vargas y Marco Antonio Muñiz, entre otros.
Su más reciente homenaje se llevó a cabo en octubre pasado, por parte de la Fonoteca Nacional, en el marco del programa La música popular mexicana a través de sus canciones.
"Cuando llegué por primera vez con mi música a ver si me grababan algo, me dijeron que de quién eran esas canciones, no las oyeron, aventaron mis papeles y decían que si eran de una mujer no servían", comentó Valdelamar en ese homenaje.
"Rayando el piso llegué, no a ser famosa pero a tener un lugar entre mi pueblo, mi gente", dijo Valdelamar en esa ocasión. "Mis canciones tienen tocándose tal vez 50 o 60 años en el mundo. Para mí eso es una satisfacción enorme, aunque nadie sepa quién es Ema Elena Valdelamar", añadió.
Valdelamar, nacida el 27 de mayo de 1925, ha sido junto con María Greever (1858-1951) y Consuelo Velázquez (1916-2005) una de las más destacadas compositoras mexicanas del siglo XX.
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.

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