Caminando, el décimo disco de Héctor Pavez significa un cambio de rumbo en su carrera que incluye canciones de carácter pop y baladas melódicas de guitarra y piano, con zambas y cuecas, entre otros.
Producido de manera independiente, el nuevo álbum de Héctor Pavez, Caminando, destaca por contar —por primera vez en su carrera musical— con gran cantidad de composiciones propias, cuyas temáticas diversas, convergen en el rescate de nuestro patrimonio cultural.
“Una de las canciones rinde homenaje a la guitarra latinoamericana. Es sobre cómo la guitarra está incorporada en la vida de diversas culturas de la región”, explica Pavez.
En total, el disco —que recoge el trabajo creativo del autor en sus 30 años de carrera musical— comprende 15 canciones que deambulan entre el pop, baladas, zambas, chamamés y una cueca larga chilota.
Entre el repertorio de Caminando, también destaca una versión más jazzística de El Pavo, canción/danza zoomórfica chilota grabada por el grupo Millaray, que retrata el ritual de apareamiento de dichas aves, con arreglos de Alejandro Rivera.
“Chiloé ha constituido un lugar muy importante, porque es algo así como una continuación del trabajo de mis padres (Héctor Pavez y Gabriela Pizarro). Comencé a viajar a Chiloé, a conocer a todos los cultores, los músicos amigos de mis padres, que me contaban historias de lo que habían hecho ellos”, comenta Pavez.
El disco fue presentado el pasado jueves en la Sala SCD Bellavista a la que seguirán las presentaciones en la casa de Isla Negra de Neruda que se llevará a cabo el 20 de enero y en el festival de folclor de Chillán el 1, 2 y 3 de febrero del 2013.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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