Concebida como un homenaje a Carlos Carabajal y, finalmente, según define su hijo Peteco, devenida en una historia sobre "el desarraigo y la cultura santiagueña", la película Chacarera, que se proyecta en el Festival de Cosquín, apela a los registros de la ficción y el documental para atrapar una atmósfera musical única.
Télam/Mariano Suárez – La figura del santiagueño Carlos Carabajal (1929-2006), el "Padre de la chacarera", formador de una escuela con su rasguido perfecto y su voz ajada, es el centro del relato de esta cinta de 100 minutos que dirigió Miguel Miño, produjo Peteco Carabajal y que ganó el premio a la mejor banda sonora en el Festival de Cine de la Unasur.
"La película trata sobre la cultura santiagueña y el desarraigo que muchos sufrimos. Es el relato de un chico, soñador de chacareras y sin recursos que viaja a Buenos Aires. Estoy feliz con el resultado porque todos me dicen que es una película que tiene nuestro acento, que encierra toda la esencia de los santiagueños", explicó Peteco.
Sobre las motivaciones de trasladar al cine la historia de la música de Santiago del Estero y la familia Carabajal, Peteco se remontó a la idea a "un viaje en micro en el que vimos la película de Sting" (All this time, 2001).
"Si Sting hizo una película por qué no podemos hacerla nosotros", reaccionó.
"Fue el comienzo de un largo proceso y de un trabajo de cuatro años hasta el que la película fue una realidad", dijo.
El filme fue rodado en Santiago del Estero y, más allá del registro audiovisual y matices técnicos, constituye un modo de acercamiento a una historia sonora y a un paisaje musical que se ha irradiado a todo el país.
La numerosa presencia santiagueña en la edición 2013 del Festival de Folclore Cosquín es una ratificación del éxito de ese movimiento que la familia Carabajal protagoniza; quizá sólo comparable al que empujan los músicos salteños.
Los santiagueños, sin embargo, han conseguido ese resultado sin traicionar una tradición sonora que, más allá de gustos y estilos, pueden cultivar Peteco Carabajal, Raly Barrionuevo, Los Manseros Santiagueños o Vitillo balos.
Más difícil resulta emparentar la abrumadora ola folclórica salteña liderada por Jorge Rojas y Los Nocheros —y replicada en decenas de grupos y solistas presentes en Cosquín— con la herencia de Manuel Castilla-Gustavo Leguizamón o el bandoneón de Dino Saluzzi.
Es así que Carlos Carabajal, autor de Desde el Puente Carretero, Entre a mi pago sin golpear, Mi abuela bailó la zamba o Domingo santiagueño, entre más, resulta un enlace natural para urdir una historia y traducirla al presente.
La banda sonora de la película es interpretada por Peteco Carabajal (guitarra, violín, bombo), Néstor Garnica (violín), Daniel Patanchón (guitarra eléctrica) Demi Carabajal (bombo legüero) y Homero Carabajal (bajo).
La película Chacarera se proyecta todos los días desde las 19 en el Club de Tiro de Cosquín (San Martín 1166) y se presentará en forma itinerante por todo el país.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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