Poco ha durado la andadura del dúo EBS, siglas que adoptó como alias artístico Marta Botía tras intentar resucitar en 2009 la fórmula del dúo con el que consiguió la fama Ella Baila Sola, esta vez con Rocío Pavón en sustitución de Marilia Andrés Casares.
![]() Rocío Pavón y Marta Botía.
© EFE
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EFE - "Os quiero anunciar que por obra y arte de Rocío Pavón y nuestro mánager Gonzalo Benavides, esta mañana Rocío ha decidido acabar con nuestro grupo EBS", publicaba Botía en su página de Facebook, desencadenando una larga lista de reacciones.
Botía, el cincuenta por ciento de melena rubia del dúo, añade en su mensaje que la causa de la disolución parecen ser "rencores, alguna estúpida factura o bocas grandes y lenguas bífidas" entre los dos aludidos y lamenta que su compañera no le haya pedido ayuda.
"Solo ha dicho 'lo siento Marta pero yo no sigo'. Obviamente ni le importa ni le llena ni le es suficiente vuestra acogida (sic), cariño y respeto ni los míos, que es lo único que le hemos brindado desde el minuto en que retomamos el grupo", prosigue textualmente.
Ante estos comentarios, la propia Pavón comunicaba en otro mensaje que deja el grupo "por la falta de transparencia y respeto", así como "por tener que estar debiendo eternamente el favor de pertenecer a Ella Baila Sola, cuando fueron Marta Botía y Gonzalo Benavides los que me propusieron EBS", añade.
El cruce de dimes y diretes, que sigue colgado en el perfil oficial del grupo en Facebook, continúa, esta vez rebajando el tono. Ambas artistas se piden disculpas entre sí y a los internautas por la "frivolidad" de haber hecho pública la discusión, presas de "la pena y la rabia del momento".
"Un abrazo a todos y mil gracias por el apoyo y el cariño", se despide Pavón en el último mensaje.
Ella Baila Sola se convirtió en una de las formaciones musicales más exitosas de España en los años 90 con éxitos como Lo echamos a suertes, Cuando los sapos bailen flamenco o Amores de barra.
Tras su disolución en 2001, Botía y Andrés Casares iniciaron carreras en solitario, antes de la refundación del dúo con una nueva integrante en 2009, etapa de la que solo surgió un disco, Despierta.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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