“Estos materiales ya están adobados y me queman”, confiesa Fito Páez para explicar más que para justificar un 2013 en el que agregará tres nuevos álbumes a su abundante discografía.
![]() Fito Páez
© Xavier Pintanel
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Télam - La serie comenzará en los próximos días con Sacrificio, un material al que Fito Páez presenta como “un disco de canciones malditas que es como mi álbum negro”.
El artista puntualiza en charla con Télam que Sacrificio “es un disco poco amable que reúne canciones sórdidas que compuse entre 1989 y 2013”.
“Tiene letras muy explícitas y muy duras como la que cuenta un asesinato en una isla del Paraná”, anuncia acerca del CD al que el público podrá acceder únicamente a través de la plataforma digital de i-tunes.
De todos modos, los fanáticos de Páez y del disco-objeto podrán tener su volumen de Sacrificio cuando asistan, el viernes 22, al estadio Luna Park en la última parada argentina de los festejos por las dos décadas de la publicación de El amor después del amor.
Metido en una imaginaria línea de producción donde trabaja codo a codo con Diego Olivero (al que define como “el jefe de mi banda”), anuncia que “después va a salir un disco nuevo con canciones del último año y otro que se va a llamar Dreaming Marietta de canciones románticas, de canciones de amor”.
Con ganas de desentrañar el universo amoroso de esa placa, revela que “en principio incluía un par de covers como una versión de La casita de mis viejos con Gerardo Gandini, pero retomé la decisión y estoy haciendo un disco más corto con todas canciones mías”.
“Siento —arriesga— que es un trabajo como paralelo a Sacrificio con canciones a las que no les encontraba contexto pero que son todas muy líricas”.
Al asomarse a algunas piezas de ese repertorio, cuenta que “Dreaming Marietta es como la contracara de Boquitas pintadas, de Manuel Puig, porque acá la que se muere es ella. Música en libertad sobre Juan L. Ortiz y una especie de fábula que les escribí a Cecilia (Roth) y a Martín cundo él nació”.
Ante semejante andanada de músicas, confiesa que “todavía no tengo ni idea cómo voy a montar estos discos en vivo. Pero lo importante es registrar”.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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