El trovador cubano Silvio Rodríguez y el popular salsero emigrado Issac Delgado, compartieron escenario la noche del viernes en un barrio de La Habana, borrando fronteras políticas que prevalecieron por décadas.
![]() El cantautor cubano Silvio Rodríguez, a la derecha, posa con su compatriota y músico Issac Delgado, que vive en Estados Unidos, luego de que el veterano lo invitara cantar en el escenario de un barrio popular de La Habana, el viernes 29 de marzo de 2013.
© Franklin Reyes
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Silvio Rodríguez, uno de los defensores más firmes de la revolución cubana, rompió el tabú e invitó a subir a su escenario al salsero Issac Delgado, quien emigró de la isla en 2006 hacia Estados Unidos.
Vestido de saco negro y visiblemente emocionado, Delgado subió el viernes a una tarima colocada al aire libre —cuya única decoración era una bandera cubana— en una calle del popular barrio Tamarindo.
En total fueron cuatro los temas que interpretó. Abrió con el popular, Necesito una amiga, un tema con un pegajoso estribillo y mucho sabor cubano que el público coreó y bailó. Luego, en agradecimiento a Silvio Rodríguez, interpretó Quién Fuera una vieja canción del trovador, para seguir con el tema El Solar la California y cerrar con un inédito Cubanos y que espera grabar con los Van Van.
"Este es mi país, yo soy cubano y cantarle a mi pueblo y a mi país es tan normal como mi pura vida", dijo Delgado a periodistas pocos minutos antes de comenzar el concierto.
No hubo canciones a dueto con Rodríguez, quien sí lo presentó afectuosamente. "Hoy tenemos a un viejo y querido amigo...muy querido por nuestro pueblo, muy merecidamente", dijo Rodríguez, al cederle el micrófono.
Silvio Rodríguez puso la sorpresa cuando interpretó por primera vez en público la Exposición de mujer con sombrero, suite de cuatro canciones de la que sólo ha grabado la segunda: Óleo de mujer con sombrero y que está formada, además de esta, por Dibujo de mujer con sombrero, Detalle de mujer con sombrero y Mujer sin sombrero.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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