El cantor Horacio Guarany, una de las figuras más populares que alumbró la música argentina, fue homenajeado en la Cámara de Diputados de la Nación, donde recibió la distinción "Presidente Néstor Carlos Kirchner".
![]() De izquierda a derecha: Julián Domínguez, Horacio Guarany y el Chaqueño Palavecino.
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Télam - El titular de la cámara baja, Julián Domínguez, aseguró que se trató de "un homenaje al cantor que nunca se calló, aun en los tiempos oscuros cuando sus canciones alumbraban el camino a esta democracia".
Horacio Guarany, de 88 años, expresó que fue "un alto honor" recibir el reconocimiento y puntualizó: "El río de la Patria viene hoy, y siempre en esta casa, a regar los árboles para que no se sequen".
El cantor ha modelado en su trayectoria una obra con más de 80 discos y 600 canciones, algunas como Padre del carnaval (con César Isella), que justifican una carrera.
Figura controvertida, sea por sus elecciones estéticas o sus opiniones políticas, que lo llevaron a la prohibición y el exilio, Guarany ha sido uno de los artistas que más estrecha relación ha tenido con el gusto del público.
Su repertorio incluye clásicos de la música folclórica como La guerrillera, Caballo que no galopa, Piel morena, Memoria de una vieja canción, entre más.
En la ceremonia, realizada en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados, cantaron Luciano y Miguel Pereyra. Además, los músicos presentes interpretaron Si se calla el cantor, canción emblemática del cantautor.
También estuvieron presentes el humorista Luis Landriscina, los músicos Amelita Baltar, el Chaqueño Palavecino, Facundo Saravia, Pablo Lescano y Luis Salinas, entre otros.
La distinción de honor "Presidente Néstor Carlos Kirchner" es el máximo galardón que concede la Cámara de Diputados a artistas y referentes sociales destacados por su contribución a la cultura y la democracia.
Ya recibieron el reconocimiento Leonardo Favio, Antonio Cafiero, la obra del Padre Carlos Cajade y Susana Trimarco.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
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