El cantautor y músico argentino Jorge Rojas iniciará mañana con un concierto en el teatro Coliseo de Lomas de Zamora una serie de presentaciones por escenarios de la provincia de Buenos Aires de la mano de su más reciente disco Uno mismo y buena parte de los clásicos de su carrera solista.

Télam - Jorge Rojas iniciará mañana con un concierto en el teatro Coliseo de Lomas de Zamora una serie de presentaciones por escenarios de la provincia de Buenos Aires que repetirá en el mismo lugar el 28 y continuará por el teatro Don Bosco de San Isidro (sábado), Club Unión y Progreso de Tandil (21), teatro Municipal de Olavarría (22) y teatro Rafael de Aguilar de San Nicolás (29).
Uno mismo es un trabajo discográfico que propone una mirada hacia adentro, a partir de allí, aparecen letras que transitan el amor en sus diferentes formas y otras con cierto compromiso como ser humano.
En su esencia musical, el ex integrante de Los Nocheros, denota su apego a los ritmos folclóricos tanto de nuestro país como latinoamericanos, aunque lo interesante es que en este trabajo rompe con las estructuras tradicionales, se puede escuchar una chacarera, un retumbo, un huayno, un candombe, un guapango, pero solamente en sus formas rítmicas.
Un aporte muy importante le dan a este disco los nombres de Peteco Carabajal y Víctor Heredia en la canción El niño y las composiciones de Abel Pintos, La llave y Por si volvieras.
Uno mismo es el octavo álbum solista de Jorge Rojas y su primer disco editado y producido de forma independiente, que se puede adquirir a través de su sitio de Internet.
En los conciertos programados también se escucharán junto a su banda que comanda el bajista Christian "Mono" Banegas e integran sus hermanos Lucio y Alfredo Rojas, clásicos de su etapa solista de la talla de Vuelvo, Marca borrada, A sacar las penas, Lágrimas negras y Para cantar he nacido, entre otras.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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