Durante tres días, 20, 21 y 22 de junio de 2013, Juan Perro presentó en el Jamboree de Barcelona el espectáculo Cantares, cuerda y viento, un viaje musical, en el espacio y el tiempo, desde New Orleans, pasando por Cuba y España, del presente a los años 1940 y 1950, con algo del Siglo de Oro español.
![]() Juan Perro en el Jamboree de Barcelona.
© Antonio Narváez
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Pere Pons, director del Jamboree, introdujo el concierto destacando el trabajo académico de Juan Perro (alter ego de Santiago Auserón) y para la muestra enseñó el libro El ritmo perdido, resultado de la extraordinaria investigación de doctorado realizada por Auserón sobre el influjo negro en la música española, dejando claro que en el escenario tendríamos no solamente a un cantante con una importante obra musical sino también a un riguroso filósofo, investigador y escritor que sabe muy bien de dónde viene lo que canta.
Acompañado de sus músicos, Juan Perro hizo su aparición caracterizado como todo un blues brother: con gafas oscuras, sombrero de copa, traje y corbata, y con esa sonrisa quita penas dijo estar complacido de estar en el club portuario de jazz más famoso de Europa.
El programa estuvo compuesto por canciones del quinto álbum de Juan Perro Río Negro, a las que se añadieron algunos temas inéditos, estándars de jazz y, cómo no, algunos boleros.
A lo largo del concierto Juan Perro fue introduciendo las canciones, de manera que no solo la música y las letras nos llevaban al sur de Estados Unidos o La Habana, sino también las historias detrás de cada canción que nos contó. De Pies en el barro dijo que la había compuesto cuando, estando en busca de la casa de Louis Amstrong, no paraba de llover y tuvo que volver al hotel. Antes de cantar No más lágrimas, nos explicó que en la España del siglo de Oro era muy común el insulto “¡ven acá perro!”. Esta canción habla de dolor y duele mucho, pero no quiere que haya más dolor: “No más cantos de sirenas ni leyendas de dolor”.
La interpretación de Duerme Zagal, en palabras de Juan Perro “una nana para acunar a personas mayores, dedicada a Raúl Mao, fundador de Cuadernos de Jazz, que nos dejó demasiado pronto”, a dos guitarras, contó con un precioso solo de fliscorno a cargo de David Pastor.
Flamingo, según Juan Perro, una composición de los horizontes tropicales que se hacían los negros, y que dejó lucir un finísimo solo de clarinete por Gabriel Amargant, fue seguida de Luz de mis huesos, la última canción que ha salido de la pluma de Juan Perro y que hace remembranzas de la juventud con esperanzas de recuperar algo de ella.
Pudimos escuchar una fantástica versión de Hoy como ayer, con un toque blues y con solo de trompeta seguido de solo de clarinete, y para terminar, Juan Perro puso a cantar a todo el auditorio con Reina zulú, canción en la que el maestro Joan Vinyals hizo gala de un solo de guitarra.
El concierto se cerró con tres bises: Lágrimas negras, Perla Oscura y Do you know what it means to miss New Orleans?
La cercanía que permite el Jamboree entre los músicos y el público hace que los conciertos sean muy cálidos. Todos, músicos y público, disfrutamos al máximo con este concierto de Juan Perro, con el buen rollo de él y de los músicos, con los cuidadosos y bien ensamblados arreglos para los vientos, con los solos de guitarra y con todas las canciones, que como toda la música de raíces negras, se caracteriza por su fuerza y energía, pero tiene un inevitable toque de melancolía.
Juan Perro estuvo acompañado por su fiel escudero Joan Vinyals, en la guitarra y voz, Gabriel Amargant en el saxo y clarinete, y David Pastor en la trompeta y el fliscorno.
![]() Juan Perro en el Jamboree de Barcelona.
© Antonio Narváez
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Programa: Río Negro, Una bestia que ruge, Pies en el barro, Blueberry Hill (Fats Domino), No más lágrimas, Duerme Zagal, Flamingo (Ted J. Grouya -D. Ellington), Luz de mis huesos, Hoy como ayer (Benny Moré), Reina zulú. Bises: Lágrimas negras (Miguel Matamoros), Perla Oscura, Do you know what it means to miss New Orleans?
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Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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