Con motivo del centenario del nacimiento del poeta catalán Salvador Espriu, se acaba de editar Espriu. Amb música ho escoltaries potser millor (Espriu. Con música quizás lo escucharías mejor), un doble CD que contiene musicaciones del poeta tanto nuevas como históricas.
En el marco de las celebraciones del centenario del nacimiento del poeta catalán Salvador Espriu, PICAP acaba de editar Espriu. Amb música ho escoltaries potser millor (Espriu. Con música quizás lo escucharías mejor), un doble CD con 32 canciones basadas en poemas suyos.
El primer CD contiene catorce adaptaciones encargadas expresamente para la ocasión. Una variedad de aproximaciones estilísticas considerable, desde Cançó del matí encalmat cantado por Dolo Beltrán y acompañada de la guitarra de Toni Xuclà, hasta el Y beg your pardon de los Blaumut, De vegades és necessari i forçós de Pau Alabajos, Baralla de dos cecs captaires de Artur Gaya, El meu poble i jo, a cargo de Taima Tesao y Raynald Colom, Vinc a la nua sequedat de la terra, los Raydibaum, Sentit a la manera de Salvador Espriu, de Judith Neddermann, y aportaciones de una gran singularidad, como las de las actrices clara Segura, que se hace su Els ulls ja no saben, y Mercè Martínez, que acompañada de Jordi Vidal adapta Amb música ho escoltaries potser millor.
El segundo CD recoge una selección de dieciocho adaptaciones musicales realizadas entre 1967 y 2010. Hay, entre otros, dos versiones de Assaig de càntic en el temple —una de Ovidi Montllor y otra de Guillermina Motta—,' Des del fons de la mar, interpretada por Núria Feliu, Les campanes, a cargo de Marina Rossell y Mercè Torrents, y la reciente y de gran vigencia Sense futur, adaptada por Òscar Briz.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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