El documental Ojalá, que aborda la figura del trovador cubano Silvio Rodríguez, será el encargado de abrir la novena edición del Festival Internacional de Cine Independiente de Mar del Plata (MARFICI) el próximo sábado 3 de agosto.
Calles de La Habana, acordes de guitarra, un tono grave, un escenario en Los Sitios, en el centro de la capital cubana. Se adivina desde el principio quién está sobre él: lo que suena es La maza. Uno de los conciertos de la gira por los barrios, que viene haciendo el trovador hace ya más de dos años abre Ojalá, documental del cineasta español Nico García que relata escenas de la vida del cantante nacido en 1946 en San Antonio de los Baños y que con el correr del tiempo se ha convertido en un ícono de la revolución cubana y uno de los más destacados representantes de la nueva trova.
Ojalá promete, desde la perspectiva del músico y sus allegados, dar una visión de Cuba en los últimos 40 años. Los testimonios de Sara González, Chucho Valdés, Víctor Casaus, Omara Portuondo, Niurka González y Tony Ávila, entre otros artistas y amigos, se unen a la propia voz de Silvio para relatar diversas facetas de su vida y de su obra.
Se recorren temas emblemáticos como Óleo de mujer con sombrero, El necio, Quién fuera, Por quien merece amor, La maza, Unicornio y La era está pariendo un corazón; y al mismo tiempo se puede acceder al estudio Ojalá, desde donde Silvio mantiene un vínculo cercano con nuevos músicos e intérpretes.
La IX edición del Festival Internacional de Cine Independiente de Mar del Plata (MARFICI) se desarrollará del 3 al 10 de agosto de 2013.
La cita con Ojalá será el sábado 3 de agosto a las 20:00 en la sala Melany del Complejo Roxy –Radio City – Melany, San Luis 1750, con entrada libre y gratuita, y dará inicio a una semana a puro cine en la ciudad.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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