La cantante y percusionista argentina Mariana Baraj editó su quinto álbum solista, Sangre buena, que profundiza su trabajo como compositora y reafirma su vocación por mezclar el rigor de las formas folclóricas con otros lenguajes musicales.
Télam - "Sangre buena representa un acercamiento a la música folclórica pero al mismo tiempo tiene otro lado más cercano a la canción y al pulso del pop", expresó Baraj en diálogo con Télam.
Hija del saxofonista Bernardo Baraj, Mariana, de 42 años, tiene un recorrido propio en el circuito musical con propuestas siempre proclives a la fusión, que ya había alumbrado los discos Lumbre (2002), Deslumbre (2005), Margarita y Azucena (2007) y Churita (2010).
Sangre buena, su quinto álbum, que tuvo como invitados a Fito Páez y el Chaqueño Palavecino, será presentado el sábado desde las 21.30 en el escenario del Samsung Studio, en el Pasaje 5 de Julio 444 del barrio de San Telmo.
"En mi disco anterior había un sonido más acústico y ahora hay una búsqueda más ecléctica, sostenida por una orquestación y por la clase de instrumentos elegidos", reveló Baraj.
En el álbum la cantante fue acompañada por su elenco habitual de músicos: Lucio Balduini y Javier Mattanó (guitarras), Francisco Arancibia (bajo) y Diego López de Arcaute (batería y bombo).
Como invitados hicieron su aporte Daniel Villa (violín), Carlos Ibáñez (guitarra), Aldana Bello (charango), Juan Cruz de Urquiza (trompeta), Juan Canosa (trombón) y Bernardo Baraj (saxo).
"Me interesó mucho la incorporación del violín para conseguir el color folclórico que requerían algunas canciones; y que además se ajusta al paisaje sonoro de Salta, que es mi lugar de residencia", apuntó la cantante.
Baraj sostuvo que el disco también buscó "un acercamiento a la danza y al movimiento" que caracteriza a las diferentes células rítmicas del folclore.
En su búsqueda estética la cantante manifestó sentirse parte de "nuevas generaciones que se animan a desarrollar ideas a mixturar sonidos".
"Hay mucha movida que busca mantener la raíz pero al mismo tiempo atravesarla por nuevos caminos. Eso siempre está bueno", apuntó.
En esa línea, Baraj elogió los trabajos que, con diferentes matices y perspectivas, han encarado artistas como Sofía Viola, Luvi Torres, Paloma del Cerro, Milagros Torrecilla, Micaela Vita y, más lejos de las orillas folclóricas, Lucio Mantel.
"Hay mucho movimiento y propuestas para todos los gustos. Es un momento de apertura", definió.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.
Martirio llevó el pasado domingo 12 de abril al Auditori de Barcelona, en el marco del Ciclo de canción de autor BarnaSants, su espectáculo Al sur del tango, una propuesta que enlaza las raíces compartidas entre Argentina y España desde una interpretación que es tanto voz como gesto y emoción.

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