El bandoneón argentino "Fischer" creado por el luthier y restaurador Oscar Fischer, fue presentado anoche en la Casa-Museo del Bandoneón como prólogo a la puesta anunciada para el domingo desde las 15.30 en Tecnópolis dentro del ciclo "El tango será popular o no será nada"

Télam - En una distendida y musical reunión, el "Fischer" fue exhibido y además sonó en manos del joven bandoneonista Patricio "Tripa" Bonfiglio, integrante del trío Rascasuelos, que lo probó asumiendo la impecable ejecución de Milonga de Jacinto Chiclana, tema con música de Ástor Piazzolla y texto de Jorge Luis Borges.
Oscar, el creador de este "fueye" argento, precisó que "este bandoneón es un regalo para Bonfiglio. En la parte técnica son los bandoneonistas los que van a decidir si el 'Fischer' sirve".
En charla con Télam, el luthier apuntó que "lo que necesitan los músicos argentinos es que se los estimule con sus sueños, como a mí ahora se me está cumpliendo el sueño del bandoneón argentino".
Desde la misma perspectiva, Fischer sostuvo que "algunos años atrás dijeron que el bandoneón se encontraba en extinción, pero no hay nada más mentiroso que eso".
Para poner esa sentencia en números, expresó que "en mi trabajo de restaurador recibo de cinco a seis pedidos de bandoneones para nuevos músicos por semana en el taller-escuela, lo que también demuestra que no es cierto que el instrumento sea de elite como marcan algunos".
Consultado acerca del tipo de trabajo que desarrolló para crear el "Fischer", destacó que dicho bandoneón "no está concebido como algo artesanal, muy por el contrario es producto de un proceso de trabajo con mi equipo, integrado por unas 12 personas, que permite una construcción en serie de 100 bandoneones por año".
Este equipo de luthiers se nutre básicamente de la Escuela de Luthiers de La Casa del bandoneón, lo que garantiza los recursos humanos para desarrollar el proyecto, algo impensado en otra época.
"Esta propuesta —insistió el especialista— desmitifica aquello que alguien dijo en Europa acerca de que no se pueden construir nuevos bandoneones".
Para ponerle el cuerpo a esa certeza, Oscar viajará en los próximos meses a Europa a presentarlo, invitado especialmente por distintas ferias de Francia.
Fischer explicó que el material con el que está hecho el instrumento es casi todo argentino, salvo unos implementos que se compran en República Checa.
Pero enseguida avisó que "si hacemos algunos ajustes, a este bandoneón lo podemos construir totalmente nacional" y anticipó que "para hacer la industria capaz de construir 100 bandoneones por año se necesita una máquina que cuesta 150.000 dólares".
A la espera de ese paso industrial, Oscar aseveró que "este es el momento elegido para la presentación del 'Fischer' por los acontecimientos políticos y sociales que nos acompañan".
El bandoneón argentino será presentado en público el próximo domingo desde las 15.30 en Tecnópolis, en una jornada enmarcada en el espacio "El tango será popular o no será nada" que tendrá lugar en el escenario "Hacete escuchar".
La propuesta abrirá con clases gratuitas de baile a cargo del Centro Educativo de Tango de Buenos Aires y bailarán Juan Fossati y Gimena Aramburu.
Tras la presencia del poeta Matías Mauricio, el "Fischer" podrá ser apreciado durante los conciertos de Rascasuelos, el Sexteto Meridional y Pura Sangre Trío y, finalmente, destacados bandoneonistas como Horacio Romo, el mismo Bonfiglio, Martín Sued, Julio Coviello (Orquesta Típica Fernández Fierro) y Mariano González Caló (Astillero) tocarán el "Fischer".
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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