Tres años después de que llegara a China, David García Lou se ha convertido en «Lou Dawei» y arrasa en el país cantando sus canciones en chino mandarín.

EFE - Llegó a China como un médico recién licenciado y ahora, tres años después, David García Lou se ha convertido en «Lou Dawei»: el primer cantautor español que canta en chino y que arrasa en el país.
«Vine porque quería tomarme un año diferente, pero luego me enganchó estudiar chino. Estaba lejos del nivel que quería y empecé a aprender canciones para mejorarlo. Ahí empezó todo», cuenta David a Efe.
David ha conseguido el éxito en las calles de decenas de ciudades chinas, donde David sacaba su guitarra y su amplificador y no se lo pensaba dos veces antes de ponerse a cantar frente a los viandantes, que se paraban atónitos ante un español que se arrancaba a cantar en mandarín y además, temas locales.
«Para mí, la música es una experiencia cultural, y la calle es lo mejor para eso. Recibes la respuesta del público mucho más fácil y te permite conocer a los ciudadanos de los sitios a los que voy», señala David.
Este médico dio el salto desde Madrid al sur de China, donde comenzó a trabajar en un hospital y se acabó instalando en el país. Allí, desde el sur, es donde ha escrito la mayoría de sus temas, que hablan de las experiencias recogidas a lo largo de su camino por la República Popular: ciudades que le llamaron especialmente la atención, programas de la televisión china de los que hace una parodia, pero también de su tierra.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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