La agrupación boliviana Kala Marka con más de 30 años de trayectoria ininterrumpida regresa a la Argentina para presentarse mañana a partir de las 21.30 en el porteño teatro Sha (Sarmiento 2255, Buenos Aires, Argentina).

Télam - "Hace cerca de 10 años que no veníamos a tocar a Argentina por diversos compromisos en Europa, lugar donde hemos residido bastante tiempo, pero ahora llegaremos para brindar un concierto de repaso por nuestro repertorio latinoamericano", manifestó Hugo Gutiérrez uno de los fundadores del grupo en diálogo con Télam.
"Si bien los Kjarcas, de Gonzalo Hermosa, son también uno de los grupos fundamentales de la música de Bolivia, nosotros mantenemos más el espíritu, el alma, la fantasía y la magia de nuestra América Morena y defendemos a la Pacha, nuestra Madre Tierra", agregó el cantante guitarrista y charanguista.
En idéntico sentido, el músico apuntó que "un fuerte conglomerado de producciones discográficas a través de los años, testifican que siempre estuvimos enraizados con rescatar y respetar los antiguos valores humanos de las etnias americanas".
Junto a Gutiérrez y Rodolfo Choque en flautas bolivianas y coros, los dos fundadores de Kala Marka, la agrupación se completa con José Morales en guitarra y bajo, Vladimir Arzabe en batería y percusión, Marcelo Palacios y Daniel Lizarraga en guitarras, Edwin Centellas en vientos y percusión y Guillermo Lizarazu en guitarras y coros.
La propuesta que reúne sikus, quenas y charangos con los sonidos digitales y los sintetizadores, terminará 2013 girando por Chile, Colombia, Perú y los Estados Unidos y el año próximo volverá a Europa con un nuevo material discográfico.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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