La trovadora boliviana Matilde Casazola recibió un homenaje este pasado viernes 11 de octubre, Día de la Mujer Boliviana, en la plaza de la Recoleta de Sucre (Bolivia).

El ministerio de Culturas y Turismo boliviano desarrolló este viernes en Sucre, en la plaza de la Recoleta, un homenaje a la cantautora chuquisaqueña Matilde Casazola en ocasión del Día de la Mujer Boliviana.
Renombradas intérpretes de la música boliviana participaron del acto entre ellas Esther Marisol, Dagmar Dumchem, Emma Junaro, Jenny Cárdenas, Gisela Santa Cruz, Rosemary Bejarano; acompañadas por los guitarristas Marcos Puña y Juan Carlos Cordero además del Grupo Sin Fronteras.
Matilde Casazola compartió escenario con las seis artistas y juntas cantaron Como un fueguito, una de sus composiciones.
El ministro de Culturas, Pablo Groux, matizó el acto de homenaje con las siguientes palabras: “Hemos formado parte de una noche importante para la historia de Bolivia, hemos abrazado a nuestra Matilde”.
El alcalde de Sucre, Moisés Torres, por su lado, remarcó que “nuestra Matilde es la mujer que dignifica a Sucre, a Bolivia y al continente”.
Matilde Casazola Mendoza nació en Sucre el 19 de enero de 1943. Tiene publicados trece libros de poesía y nueve discos y cassettes. Ha ejercido la cátedra de guitarra por varios años en la Escuela Nacional de Folklore “Mauro Núñez Cáceres” de la ciudad de La Paz.
Su obra poética incluye los siguientes libros: Los ojos abiertos (1967), Los cuerpos (1967), Una revelación (1967), Los racimos (1985), Amores de alas fugaces (1986), Estampas, meditaciones, cánticos (1990) y El espejo del ángel (1991). Entre sus publicaciones más importantes, se debe destacar Obra Poética (Imprenta Judicial, Sucre, 1996), que compendia doce de sus libros de poemas, y Canciones del Corazón para la Vida (Ediciones Gráficas E.G., La Paz, 1998), cancionero que abarca cuarenta de sus composiciones en letra y música.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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