El fotógrafo mallorquín Toni Catany, uno de los más importantes en la historia de la Nova Cançó Catalana, ha muerto a los 71 años de edad este lunes en Barcelona, víctima de un infarto.
![]() Toni Catany
© Juan Sánchez
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Toni Catany nació en Llucmajor (Mallorca) el 15 de agosto de 1942 y vivía en la capital catalana, adonde llegó en 1960 para estudiar Química, aunque no completó los estudios y se convirtió en fotógrafo profesional en 1967.
Es en 1969, a raíz de su amistad con Maria del Mar Bonet, que Catany entra en contacto con el mundo de la Nova Cançó. Es la cantante mallorquina quien le presenta a Lluís Serrahima; autor del manifiesto fundacional de Els Setze Jutges Ens calen cançons d'ara; y a Remei Margarit, la juez número 2.
A partir de su primera portada, precisamente el primer LP de Maria del Mar, Catany dejará constancia fotográfica de una buena parte de la historia de la Nova Cançó.
Toni Catany ha expuesto su obra más de 200 veces —entre muestras individuales y colectivas— en países de todo el mundo, como Francia, Suiza, Reino Unido, Italia, Grecia, Países del Magreb, Australia Estados Unidos y Japón, además de España.
También hay obra suya en muchas colecciones internacionales privadas y públicas, y ha publicado muchos libros con sus imágenes, que empezaron con el periodismo y el reportaje de viajes y avanzaron hacia la experimentación.
Su interés por las técnicas del siglo XIX le hicieron comprar material fotográfico antiguo y experimentar con técnicas muy diversas, y con motivos diversos, como desnudos, paisajes, retratos y bodegones.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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