El quinteto mallorquín Antònia Font ha anunciado hoy su disolución, después de 17 años y ocho álbumes, en un comunicado en el que informan de que su último concierto se celebrará el próximo 27 de diciembre en el Teatro Principal de Palma (Mallorca, Baleares).
"Sin controversia ni traumas internos, satisfechos con el trabajo realizado" y conscientes de su legado, los miembros de la banda mallorquina consideran que ha llegado el momento de poner punto y final a su trayectoria y "concentrarse en proyectos personales no necesariamente relacionados con la música", señala la nota hecha pública por el grupo musical.
Joan Miquel Oliver (guitarra y composición), Pau Debon (guitarra y voz), Jaume Manresa (teclados), Joan Roca (bajo) y Pere Manel Debon (batería) coinciden en que su último álbum, Vostè és aquí (Robot Innocent, 2012), "culmina su propuesta artística y es un digno epitafio para una carrera que no encajaría un paso atrás".
Por esto, el concierto programado por el cercano 27 de diciembre al Teatro Principal de Palma será la última oportunidad de verlos a encima de un escenario.
En activo desde 1997, Antònia Font han publicado ocho discos --nueve, si contamos el directo Pareix talment una foto (2008)- que, además de recibir una gran acogida por parte de la crítica y el público, los han hecho merecedores de un buen puñado de reconocimientos que incluyen lo Premio de la Música 2008 al Mejor Álbum de Pop por Coser i Cantar (2007), el premio Nacional de Cultura (Música) de la Generalitat de Cataluña (2008), dos Premios Puig-Porret por Alegria (2002) y Lamparetes (2011) y uno Premio Altavoz, entre otros.
La nota recalca que su impacto "es difícilmente mensurable en cifras y llega hasta el tuétano de una escena, la del pop cantado en catalán y del pop hecho en el Estado", que ellos "liberaron del contexto sociopolítico, apostando por la creatividad en estado puro sin obedecer ningún dictado más allá del de su universo poético, inconformista y radicalmente independiente".
"Actitud y aptitud en un largo centenar de canciones y un buen puñado de conciertos inolvidables que, como no podía ser de otro modo, despiden con alegría'", concluye.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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