"Nadie sabe cuál será mi última gira, ni yo mismo lo sé", dijo Silvio Rodríguez en declaraciones exclusivas a la AIN, en la Marina, de la ciudad de Matanzas, tras concluir, por barrios de la periferia, dos días de conciertos.
![]() Silvio Rodríguez escucha a los Muñequitos de Matanzas que lo acompañaron en sus dos últimos conciertos.
© Cubadebate
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ACN/ Bárbara Vasallo Vasallo – Silvio Rodríguez refirió que durante su próxima estancia en México, en marzo venidero, ofrecerá una decena de presentaciones.
"Mientras tenga fuerzas y deseos, y creo que los deseos no me van a faltar, haré algunas cosas, quizás no giras muy largas, pero sí presentaciones, es una forma, no solo de prestar un servicio como músico, y ser humano, sino también de divertirme y no aburrirme, eso es muy importante", dijo.
El autor de Días y Flores ofreció sendos conciertos en la ciudad conocida como Atenas de Cuba, a la cual le unen sentimientos afectivos, porque estuvo muy vinculado a ella durante la organización del llamado Movimiento de la Nueva Trova, hace más de cuatro décadas.
Por más de tres años Rodríguez junto al equipo de la Oficina Ojalá, el Centro Pablo de la Torriente Brau y el Instituto Cubano del Libro emprendió estos recorridos por los barrios por considerarlo una deuda.
"Estar con la gente, es también una deuda que pago, porque yo salí de ahí", expresó, y precisó, además, que "es la única forma que yo tengo de pagarle a este pueblo que es de donde yo salí en definitiva".
Rodríguez, quien acaba de cumplir 67 años de edad, realiza dos conciertos mensuales durante 10 meses del año en los barrios.
Categórico afirma: "darle lo que sé hacer, lo que tengo, lo que he podido lograr, dárselo, dárselo y dárselo…"
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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