Carlos Varela y su banda ofrecerán un concierto hoy en la sala teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, como parte de la presentación de Habáname: La ciudad musical de Carlos Varela, un libro de Ediciones La Memoria, del Centro Pablo de la Torriente Brau.
AIN - Habáname: La ciudad musical de Carlos Varela, con prólogo del célebre músico norteamericano Jackson Browne, incluye ocho ensayos de investigadores y musicólogos cubanos, canadienses y norteamericanos.
También contiene fotografías de Carlos Varela y las letras de todas las canciones incluidas en su discografía oficial, lo cual aporta un valor agregado a esta compilación y la hará trascender como material de consulta obligado, si se analiza la canción cubana actual.
Habáname... ha sido traducido al inglés y será publicado a mediados de este año por la Casa Editorial de la prestigiosa Universidad de Toronto (Toronto University Press) de Canadá.
Carlos Varela, autor de temas antológicos como Habáname, Nubes, Una Palabra y Como Los Peces, ha recibido gran atención del mundo académico y hace solo unos días la prestigiosa Universidad de Queen en Kingston, Canadá anunció la entrega del Honoris Causa en Leyes.
La ceremonia de envestidura será el 13 de junio de este año en la propia Universidad.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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