Con su propia música de fondo Simón Díaz fue despedido el viernes por cientos de dolientes, algunos vestidos con trajes típicos, que coreaban sus canciones en un cementerio del este de Caracas donde el cantautor venezolano tendrá su descanso final.

AP - Desde El becerrito y Mercedes, hasta el clásico Caballo Viejo que le dio fama mundial, Simón Díaz, el más querido músico folklórico fue honrado por familiares, amigos y admiradores, acompañados por un grupo de música llanera que los acompañó con arpa, cuatro y maracas, los instrumentos típicos venezolanos.
"Honró su origen, honró su familia, honró su patria", expresó su hija Bettsimar, parada junto a sus hermanas y su madre, Betty de Díaz, durante la sobria ceremonia.
"Quise poner mi vida al servicio de lo que él también creyó, y hasta el sol de hoy Dios me lo ha permitido: unir a los venezolanos en un sentimiento tierno, auténtico, bonito", añadió la hija. "De las virtudes de papá la primera es la gratitud. Todo aquel que le do la mano tenía en él un amigo eterno. Entre sus otras virtudes estaba la generosidad; no tenía nadie que darle nada para él darlo todo".
Su deceso generó conmoción en el país, que actualmente enfrenta una difícil situación luego de más de una semana de protestas callejeras en Caracas y otras ciudades del interior.
Aunque los días previos muchos no lograron llegar a verlo en capilla ardiente debido a las protestas y el cierre de calles, la capital amaneció más tranquila el viernes, con sólo algunos restos de barricadas camino al cementerio.
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Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.

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