A través de las legendarias canciones de Violeta, Ángel Parra padre junto a la nueva banda de Ángel Parra hijo se unen en un inolvidable y emotivo concierto para rendir homenaje por el Día Internacional de la Mujer.

Ángel Parra padre y el nuevo grupo de su hijo "Ángel Parra Trío", unen sus voces y guitarras en Ángeles Parra Violeta, un bello homenaje por el Día Internacional de la Mujer, este sábado 8 de marzo.
Los artistas repasarán durante 2 horas —por separado y en conjunto— las canciones más emblemáticas creadas por Violeta Parra para rendir un gran tributo a todas las mujeres, en especial a las dirigentes políticas Gladys Marín, Sola Sierra y Viviana Díaz al tiempo que a todas las que hayan sufrido de forma directa o indirecta violaciones a los Derechos Humanos.
Durante el encuentro, la nueva agrupación "Ángel Parra Trío" conformada por la cantante Consuelo Schuster, el pianista Ariel Pino, el bajo Roberto Trujillo y el baterista Andy Baeza —tras desligarse Ángel Parra hijo de la banda Los Tres—, revisitará varios temas de la legendaria folclorista chilena con claras referencias al jazz para dar una nueva dimensión a su obras.
Asimismo durante el concierto estarán como cantantes invitados Javiera Parra y Manuel García, al tiempo que se proyectarán tres momentos claves del documental hecho en 1964 por la televisión Suiza durante la estadía de Violeta Parra en Ginebra y su histórica exposición en el museo Louvre, en París.
De esta forma, con un extenso y emotivo recorrido por el testamento musical de la cantautora chilena más reconocida a nivel mundial, Ángel Parra padre junto a la nueva banda de su hijo "Ángel Parra Trío", celebrarán en grande, en su día, a todas las mujeres.
El concierto tendrá lugar en el Teatro Nescafé de las Artes en Santiago el próximo sábado 8 de marzo a las 21:00 horas.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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