El cantante, compositor y flautista Ian Anderson ha apuntado el final de su banda Jethro Tull durante la promoción de Homo Erraticus, un nuevo disco —el segundo consecutivo— lanzado en solitario.
EFE - En declaraciones a la revista estadounidense Billboard, el músico escocés ha señalado que, "aunque el catálogo de Jethro Tull permanece en buena forma y muy apegado" a él, en sus "años crepusculares" prefiere utilizar solo su nombre en las nuevas composiciones.
Anderson, que es "el autor de prácticamente todas las canciones del grupo desde 1968", ha opinado que el grueso de su producción se remonta a los años 70 y 80, sobre todo en vista de los escasos lanzamientos de la formación en la última década, un par de álbumes en directo y un disco de estudio navideño.
"Podrían ser los últimos álbumes bajo el nombre de Jethro Tull", ha añadido Anderson, que ha subrayado que "no hay nada ahora mismo en marcha" relacionado con el grupo.
En esta formación, que repasó en 2013 en Barcelona uno de sus discos más célebres, Thick as brick, solo se mantiene activo —además de Anderson— el veterano guitarrista Martin Barre. El resto está integrado por el bajista David Goodier, el batería Scott Hammond, el teclista John O'Hara, y el alter ego vocal Ryan O'Donnell.
En total, 28 personas han formado parte de la banda, pero la flauta de Anderson se convirtió desde el principio en uno de los iconos y principales elementos diferenciadores respecto a otras bandas de blues coetáneas.
Desde el lanzamiento en 1983 de Walk into the light, el músico ha publicado siete trabajos en solitario, entre los que se encuentran el mencionado y reciente Homo Erraticus y el previo Thick as brick 2 (2012).
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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