El compositor, guitarrista y director de orquesta cubano Leo Brouwer recibirá hoy el Premio Nacional de Cine 2009 por su fecunda contribución al lenguaje cinematográfico y a la expresión del audiovisual.
![]() © Juan Miguel Morales
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PL - Leo Brouwer recibirá hoy el Premio Nacional de Cine 2009 por su fecunda contribución al lenguaje cinematográfico y a la expresión del audiovisual. Con anterioridad recibieron ese alto galardón Alfredo Guevara, presidente y fundador del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), así como los realizadores Julio García Espinosa, Humberto Solás, Enrique Pineda Barnet y Fernando Pérez.
También le fue entregado a Juan Padrón, figura imprescindible dentro del lenguaje del animado, Daisy Granados, una de las más relevantes actrices de la cinematografía cubana, y Nelson Rodríguez, el más prestigioso de los editores en esta isla.
Por primera vez, el reconocimiento recayó en un músico que, con sus composiciones, ha sido clave para el discurso estético de la cinematografía del país desde la creación del ICAIC hace medio siglo.
La obra de este insigne músico está asociada a cintas que han pasado a la historia del séptimo arte como Memorias del subdesarrollo y La última cena, de Tomás Gutiérrez Alea; Lucía y Cecilia, de Humberto Solás, entre otras.
Brouwer encabezó el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, en el que participaron figuras como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Emiliano Salvador, Sara González, entre otros.
El jurado que otorgó este premio a Brouwer estuvo compuesto por Sergio Vitier como presidente y un grupo de personalidades del cine, la cultura y el arte en la isla, entre ellos el realizador Jorge Luís Sánchez, la actriz Daysi Granados, el director de producción Aramís Acosta y el director de fotografía José Manuel Riera.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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