El cantautor y poeta español confirmó que realizará 500 noches para una crisis, un tour en el que recorrerá diferentes ciudades del interior de Argentina, Chile, Perú, Uruguay y Paraguay, durante septiembre y octubre.

En esta ocasión Joaquín Sabina interpretará íntegramente y en el mismo orden su 14º álbum 19 días y 500 noches y adelantará algunas creaciones de su nuevo trabajo discográfico, que aún se encuentra en fase de composición.
La propuesta estética de la gira 500 noches para una crisis, cuyas fechas serán confirmadas en estos días, estará signada por las pinturas y dibujos de Sabina, seleccionados de sus cuadernos de gira, algunos de los cuales forman parte de su último libro Muy personal editado el año pasado.
Lanzado en 1999, las letras del disco 19 días y 500 noches fueron consideradas como las más intimistas y autobiográficas de la carrera del cantante, y sus melodías se fusionan con el rock, la ranchera, la milonga y la balada, entre otros.
El cantautor español ostenta 17 álbumes de estudio, cinco en vivo y tres recopilatorios.
En su faceta literaria Sabina publicó nueve libros con recopilaciones de letras de canciones y poemas. También le dio rienda suelta a sus dibujos como documenta su último libro Muy personal editado en 2013 y a artículos de su columna en Público en El grito en el cielo, también del año pasado.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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