Artistas flamencos e "indies" se dan la mano en Recordando a Triana, un disco que rinde homenaje a uno de los grupos pioneros del rock andaluz como reconocimiento a unas canciones que marcaron a toda una generación de músicos más allá de géneros y estilos.
EFE - "Te podían gustar los Beatles, los Rolling, Pink Floyd. Pero escuchar las canciones en andaluz, hablando de cosas que tú reconocías, hablando de sentimientos que teníamos... Eso yo lo tengo marcado en la infancia igual que muchos", dice en entrevista con Efe Javi Vega, uno de los músicos participantes en el homenaje.
Bajo la sombra de la influencia de Triana, figuras del flamenco, como Estrella Morente o Juan Habichuela nieto, cruzan sus caminos con pesos pesados del "indie" como Jota de Los Planetas, Sr. Chinarro o Antonio Arias de Lagartija Nick, en un álbum que, según el productor David Pareja, "es un homenaje generacional".
"Para todos los artistas que han participado, como músicos andaluces, es una referencia total, a pesar de la diferencia de estilos musicales", explica Antonio Lomas sobre la importancia del emblemático grupo que formaron en los años 70 Jesús de la Rosa, Eduardo Rodríguez y Juan José Palacios "Tele".
El origen de Recordando a Triana se sitúa en Granada, donde artistas de su fértil escena musical comenzaron a planear un homenaje a ese grupo hasta incluir a otros artistas de Sevilla.
A partir de ahí se estructuró un grupo base, formado por Javi Vega (Maga) y Antonio Lomas (Lori Meyers) entre otros, para que "tuviera el peso de la parte instrumental" y dar así dar libertad a los cantantes con el fin de que le "dieran su personalidad a cada una de las canciones", explica Vega.
No obstante, tal y como matiza Pareja, no se trata de un tributo ("una copia punto por punto, para sonar lo más parecido a Triana") sino de un homenaje, como una "reinterpretación" o "actualización" de su música.
Grabado en directo y con el "respeto" y la "prudencia" necesarios hacia el legado de Triana, los músicos recuerdan que cada cantante le puso su sello personal a las canciones.
"A mí me sorprendió mucho el Niño de Elche, que no es un tipo demasiado conocido, y fue increíble escucharle cantar Hijos del agobio. O a Argentina, que todo el mundo la conoce como una gran cantante flamenca y de repente tiene que cantar Abre la puerta", recuerda Antonio Lomas.
"Estaba Kiko Veneno grabando la voz (de Desnuda la mañana) y éramos trece personas alrededor de él en un sitio de tres por tres metros; eso fue mágico, porque se la llevó a su terreno", añade David Pareja.
Los impulsores de Recordando a Triana subrayan además que el "punto de partida" fue una reunión previa que mantuvieron con Eduardo Rodríguez, el único miembro vivo del grupo.
"Queríamos demostrarle el respeto y que supiera lo que íbamos a hacer. Nos dio muy buen rollo el encuentro, y él se quedó muy a gusto, muy tranquilo con nosotros, le encantó la idea", explica Javi Vega.
Además, aseguran que los prejuicios están desapareciendo y que cada vez es "más natural" la fusión entre flamenco y rock.
"La gente del flamenco como Camarón o Enrique Morente aportaron a las nuevas generaciones del flamenco nuevas ideas, como que el flamenco es una música pura que se puede mezclar de muchas maneras sin desvirtuarla, y el rock es una de ellas", describe Antonio Lomas.
Recordando a Triana se presentará en directo el próximo 22 de julio en el Teatro Price de Madrid, antes de iniciar una serie de conciertos por las principales ciudades españolas.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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