Cuando se junta la inspiración creativa de Tomàs de los Santos con la potencia musical de Borja Penalba, se producen pequeñas maravillas como Dones i dons, su primer trabajo conjunto.
Cuenta la tradición que el líder aimara Túpaj Katari antes de ser descuartizado por los españoles pronunció la frase "volveré y seré millones". En estas palabras se inspira Tornarem (Volveremos) la última canción del disco Dones i dons (Mujeres i dones), el primer trabajo discográfico del tándem formado por los valencianos Tomàs de los Santos y Borja Penalba.
En este CD encontramos un conjunto de 13 canciones, 9 con letras propias y 4 poemas del poeta valenciano Vicent Andrés Estellés que narran historias de mujer en singular y de cualidades humanas colectivas que, siendo muy importantes y femeninas, han sido arrinconadas para dar centralidad a otras más accesorias e incluso prescindibles.
El Homenatge Anònim XV, una de las canciones contenidas en el disco sobre un poema de Vicent Andrés Estellés, fue premiada en el Certamen Terra i Cultura (organizado por el Celler Vall Llach) que le otorgó el IV Premio Miquel Martí i Pol a la mejor poesía musicada en lengua catalana del año 2011.
La letra y la música de la mayoría de las canciones son obra de Tomàs y los arreglos y las propuestas musicales de Borja. En este álbum tan complementario podemos escuchar temas cantados por uno u otro. Estas voces cálidas, cada una a su manera, son solamente un elemento más de un trabajo que trasluce un fuerte compromiso ideológico acogido por un clima íntimo que logra emocionar.
En la creación de Dones i dons han participado músicos como Pau Chàfer (piano y hammond), Anna Requena (violín), Òscar Abad (violoncello), Edu Olmedo (percusión) y el propio Borja Penalba (guitarras, bajo, acordeón y piano).
En mayo de 2014 Dones i dons ganó el IX Premio Ovidi Montllor al Mejor Disco de Canción.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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