Hoy se cumplen 41 años del asesinato de Víctor Jara. Actualmente hay once imputados por su presunta participación en tan execrable acto. Sin justicia no hay perdón. Pero jamás habrá olvido. Seguimos recordándolo con más fotografías.

Víctor Lidio Jara Martínez creció en el seno de una familia campesina, integrada por su madre, Amanda Martínez, su padre Manuel Jara, campesino, y sus cuatro hermanos, Eduardo, Giorgina, María y Roberto. Su infancia transcurrió entre el trabajo en el campo y un acercamiento temprano con la música, esto como enseñanza de su madre quien alternaba su dedicación a los oficios del hogar con el canto y la guitarra.
La muerte de su madre, hecho que ocurrió cuando Jara tenía 15 años de edad, representó un golpe para la estabilidad de la familia. La ausencia materna hizo que el futuro cantante se recluyera en la iglesia, y considerara convertirse en sacerdote de la Congregación del Santísimo Redentor, ubicado en Los Nogales, en Santiago de Chile.
Años más tarde comprendió que su vocación no era servirle a la iglesia, por lo que decidió abandonarla y prestar servicio militar.
Tras cumplir la mayoría de edad, Jara ingresó al coro de la Universidad de Chile, donde rápidamente, y con la compañía de su guitarra, decidió basar su trabajo musical en la gente, gente que lo inspiraba y lo convirtió en un activista político por la defensa de las masas populares.
Bajo esta percepción, condición que fue creciendo con el pasar de los años, Jara grabó diferentes discos, algunos de ellos: Canto libre, (1970); El derecho a vivir en paz, (1971), y Canto por travesura, (1973). Hombre relacionado con las artes, también participó en la dirección de diferentes piezas teatrales tales como Parecido a la felicidad (Alejandro Sieveking, 1959); Ánimas del día claro (Sieveking,1962) y La casa vieja, ( Abelardo Estorino, 1966), entre otras.
Su trabajo musical alcanzó gran popularidad en el pueblo chileno, hecho que le hizo ser merecedor del embajador cultural del gobierno de la Unidad Popular. Ese hecho, sumado a la dedicación que durante años había demostrado en la batalla contra el fascismo, fue motivo para que Jara fuera detenido por soldados del régimen represivo de Pinochet, el 12 de septiembre de 1973.
![]() Víctor Jara con Rolando Alarcón.
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![]() Víctor Jara con José Seves.
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En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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