El cantautor chileno Nano Stern, devenido en una de las voces de mayor resonancia dentro de la nueva tradición musical de su país, presentará este jueves en La Plata y el viernes en Buenos Aires su disco Antología —editado especialmente para el público argentino— con la convicción de que, sostuvo, "lo más natural es que las canciones y los artistas latinoamericanos continuemos tendiendo puentes".
Télam - "Con los músicos de la región se creó una mancomunión muy real, de muchas ganas de conocernos y celebrar las diferencias. Tenemos lenguajes muy distintos, propios de cada cultura, pero no podemos perder de vista que estamos al lado y el arte es un espacio natural desde donde podemos nutrirnos y acercarnos", afirmó Nano Stern en charla telefónica con Télam.
Oriundo de Santiago de Chile, Fernando Stern Britzmann llegó al mundo hace menos de tres décadas. Su corta pero prolífica historia como artista comenzó a la edad de tres años, cuando empezó a estudiar violín.
Luego, siguiendo su vocación, se anotó en el Conservatorio, decisión que abandonó al filo de los 20 cuando armó sus valijas para irse a probar suerte a Alemania.
Más tarde desembarcó en Holanda pero a pesar de la distancia, las diferencias y el idioma, Stern nunca, jamás, perdió de vista su raíz: enarbolando su tradición musical chilena tocó siempre y en cada lugar que pudo con los sentidos como esponjas. De ahí —y de tantos otros lados— proviene ese mestizaje musical que se impone en cada una de sus melodías.
Y hoy, esa incesante labor de trotamundos se traduce en ocho discos propios y un lugar de peso dentro de la llamada "tercera generación de cantautores chilenos"; esa que floreció en los albores de la década del 90, cuando la dictadura militar de Augusto Pinochet dejaba la Casa de la Moneda.
"Mis melodías tienen una pata muy firme dentro de la tradición musical chilena y, otra, que se mueve libre por distintos sonidos del mundo que me fueron nutriendo. Por eso, lo que se escucha en mis discos es básicamente una conversación de sonidos y universos", explicó el artista.
Amante confeso de Charly García, Raly Barrionuevo, Juan Quintero y Kevin Johansen, Stern admitió entre risas que perdió la cuenta de las veces que cruzó la Cordillera. Sin embargo, ahora, sintió que era momento de profundizar el vínculo con el público argentino.
"Antología es un disco editado especialmente para este país. Es una suerte de compilado de mis ocho discos que tiene el propósito de acercarle a los argentinos un recorrido por mi música", contó mientras se prepara para el show que dará mañana en el Auditorio Colegio Nacional de La Plata (1 y 49) y el viernes en el teatro Caras y Caretas (Sarmiento 2037, Capital).
"Es un álbum largo que repasa toda mi carrera; es algo así como una retrospectiva y, a la vez, un cuento nuevo que abre un capítulo con el público de la Argentina que me pareció que merecía ser honrado con un trabajo como este", afirmó el autor de Nube, canción que tomó prestada y reversionó Pedro Aznar.
Por último, y mientras mezcla su próximo disco desde ambos lados de la Cordillera, Stern improvisó un balance de la escena actual de la música chilena y dijo que "estamos viviendo un momento bellísimo de renovación absoluta donde los nombres principales de la escena actual eran inexistentes hace diez años".
"Hubo un cambio en la sociedad de mi país —continuó— que también se ve en la música. Estamos atravesando un momento de fuerte espíritu de renovación cultural, de una generación que nació sobre el fin de la dictadura, algo que nos permite conectar con nuestra historia desde un lugar de menos ataduras, tabúes y eso se siente en los sonidos y las letras".
"Basta con ver —finalizó con alegría— la cantidad de conciertos que hay en Chile y cómo tomamos espacios que hasta hace no mucho tiempo estaban reservados únicamente para los músicos extranjeros".
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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