En los domingos de su infancia, la vuelta de la playa la hacía Pasión Vega en un Seat 1500 escuchando en una casete que aún conserva Alacena de las monjas, de Carlos Cano, "referente" que le hizo soñar con ser cantante y al que ha rendido homenaje ahora en Pasión por Cano, un disco que vestirá "de largo" en el Teatro Real.
![]() Pasión Vega durante la rueda que ha ofrecido hoy en el Teatro Real en la que ha presentado su nuevo disco «Pasión por Cano», un homenaje a Carlos Cano producido por Fernando Velázquez y que cuenta con la colaboración de María Dolores Pradera.
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EFE - "Le agradezco todo lo que he soñado con sus canciones", ha dicho hoy esta artista criada en Málaga, durante una rueda de prensa celebrada precisamente en ese "templo tan sagrado y querido por los madrileños", donde el próximo 15 de diciembre presentará su nuevo trabajo ante el aforo completo.
Después del recopilatorio Grandes éxitos (2012), el decimotercer disco de Pasión Vega debería haber sido un álbum de temas originales, pero en el proceso se coló una conversación fortuita con el productor Fernando Velázquez en la que ambos revivieron y compartieron su amor por Carlos Cano.
De ahí nace el repertorio de Pasión por Cano, que se publicará el mismo día de la actuación en el Real, de recuerdos y emociones vivas de infancia, inherentes a canciones que están impresas también en la memoria de muchos otros españoles, como Habaneras de Cádiz, Soy del sur o la imprescindible María la portuguesa.
"Me gustaría ser tan fuerte y sensible como lo fue él", ha destacado hoy la cantante de su modelo artístico, fallecido en el año 2000 por un aneurisma, tras una vida plena de compromiso artístico y social.
Vega, cuyo nombre real es Ana María Alías Vega (Madrid, 1976), ha destacado en especial su predilección por Luna de abril —"un canto a la esperanza, a la renovación", ha dicho— y por La reina del Blues —tema sobre Billie Holiday que su madre solía cantar en la cocina—, sin olvidar, en este año en que ha sido madre, Aires de cuna, que interpreta junto a María Dolores Pradera a sus 90 años.
"Era el arreglo más clásico de todo el álbum y ella era la idónea. Además, ya había interpretado el tema. Yo me considero una alumna suya, me ha cuidado mucho y también fue una madre para Carlos Cano", ha explicado sobre esta importante colaboración que cierra el álbum.
Boleros, tanguillos y copla, que Cano ayudó a rehabilitar de la mala prensa adquirida durante el franquismo, se alternan en Pasión por Cano bajo la batuta de Velázquez, un productor llegado del mundo del cine que ha intentado fraguar "una apuesta muy fresca y dinámica", sin perder los toques andalusíes originales (laúdes, bouzukis...), pero de forma "muy sutil".
"Este álbum supone reafirmarme como cantante de música popular y también, por qué no, de copla", ha destacado Vega, que en sus inicios consagró su carrera a este género.
Para ella, Pasión por Cano ha supuesto un retorno a los orígenes, ya que en uno de sus primeros álbumes, Pasión Vega (2001), versionó el tema del granadino Que desespero; además, supone "una recuperación de la sencillez y la sobriedad" en su voz, después de muchos años de perfeccionamiento en los que los cantantes —ha dicho— suelen pensar que "en el virtuosismo está la verdad".
Además de su actuación en el Teatro Real de Madrid del 15 de diciembre, la artista también pisará el escenario del Palau de la Música de Barcelona el próximo 29 de diciembre.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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