El año 2015 es el vigésimo aniversario de la muerte de Ovidi Montllor. Esta triste efeméride ha llevado Toti Soler a realizar un espectáculo que reivindica su legado.

BarnaSants se inaugura con L’Ovidi, poema sense acabar, en una alusión metafórica al título del poema de Salvat-Papasseit, a quien Ovidi y Toti pusieron voz y música juntos y por separado: una vida y una obra inacabadas prematuramente; un artista que nos dejó demasiado pronto. Una vez más, Toti Soler es el eco transparente e imprescindible del cantautor de Alcoi.
El amigo poeta, actor y cantante de Alcoi ahora revive a través de la palabra del actor Joan Massotkleiner y de la voz de la cantante Gemma Humet, envueltos ambos por toda la sensibilidad aprendida y comprendida en versos de poetas transformados en canciones perennes y la palabra punzante.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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