Finalmente el trovador catalán Cesk Freixas cantó en el Acústica tal como había precisado la municipalidad de Figueres en un comunicado público. Como era lógico, abarrotó.
Con una plaza abarrotada de público, Cesk Freixas llegó y triunfó a pesar de las presiones del C’s y del PP para prohibir el concierto.
El concierto se desarrolló con toda normalidad a pesar del temor a una posible radicalización del público debido a las acusaciones vertidas sobre el cantautor.
Detrás del escenario los ánimos estaban dolidos: “Cuando dicen mentiras sobre ti y cosas totalmente tergiversadas, de alguna manera te sientes ofendido y a nivel personal te sientes muy triste porque no sabes cómo defenderte”.
Pero Freixas aguantó el embate y se tomó las cosas como deben tomarse: con humor. “Ahora voy a cantarles una canción que fomenta el odio y la violencia”, dijo en una de sus presentaciones.
En todo caso triunfó la música sobre la política, la demagogia y las malas artes. Freixas ofreció un concierto muy correcto, basado principalmente en su último trabajo “El camí cap a nosaltres”, aunque estrenó también alguno de los temas que conformaran su próximo disco.
Hubo espacio también para los homenajes con tres canciones de su disco de versiones Les veus del pobles lliures (La voz de los pueblos libres): Sageta de foc (Flecha de fuego) un poema de Salvat-Papasseit musicado por Ovidi Montllor (otro trovador que le caía mal al poder), canción con la que abrió el concierto, Al vent de Raimon y He de partir-me en dos, versión catalana de Resumen de noticias de Silvio Rodríguez.
El público, una vez más extremadamente joven y conocedor de las letras de todas las canciones. A pesar de todo, todavía quedan esperanzas.

Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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