Larga y desaliñada, la figura del trovador cubano ya cumple un año sin pasar por aquí, y semejante y temprana ausencia arrastra un ensordecedor silencio por la falta de esas obras pletóricas de rabia y lirismo que mostraron otros caminos para la canción iberoamericana.

Télam - Santiago Feliú, hermano menor de Vicente, que fue uno de los fundadores del Movimiento Nueva Trova Cubana junto a Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, falleció a los 51 años a causa de un infarto en La Habana, y aportó unos dulces abismos, unas tormentas de luz, a ese legado tradicional.
Para lograrlo fue capaz de acariciar la guitarra o de arrancarle un sonido eléctrico generado desde su peculiar toque de zurdo sobre un instrumento al que no le modificaba el orden de las cuerdas.
Nacido en La Habana el 29 de marzo de 1962, el artista que también ejecutaba el piano, el bajo, la armónica y la percusión, compuso bellas canciones como Para Bárbara, Mi mujer está muy sensible, Búscame (sobrevolando un sueño), Para ti y Ni las soledades.
Feliú vivió varios años en la Argentina durante la década del 90, tiempo en el que trabó relaciones personales y estéticas con Juan Carlos Baglietto, Fito Páez y León Gieco, entre otros músicos locales, y desde entonces solía regresar una o dos veces por año a cantar por diferentes escenarios del país.
Aunque era tartamudo, lo que le dificultaba hablar con fluidez en los reportajes, Feliú tenía una voz afinada y dulcísima que mostró en conciertos y en logrados álbumes como Vida (1986), Para mañana (1988), Náuseas de fin de siglo (1991), Futuro inmediato (1999), Sin Julieta (2002), Ay, la vida (2010) y el de carácter zapatista Ansias del alba (1997) que compartió con su hermano Vicente.
"Me sigue atrayendo el discurso político y la comunicación con el mundo que tiene el zapatismo en medio de tantas aburridas y jurásicas izquierdas", expresó haciendo gala del inconformismo rebelde que signó su vida y empapó cada uno de sus sonidos.
Esas músicas laten vigentes e incómodas en su discografía y también pueden apreciarse en YouTube como un documento que atraviesa el tiempo, que tiende puentes y, también instaura quiebres, diferencias, rupturas necesarias.
Profética y dolorosa, en la estrofa final de una de sus últimas canciones publicadas, Ay, la vida, escribió: "La vida es suficiente, si entonces no se acaba/cuando se halló el final donde se encuentra el pasado con la nada".
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