Compositor, letrista y guitarrista del desaparecido grupo mallorquín Antònia Font, Joan Miquel Oliver publica mañana en formato físico Pegasus (Sony 2015), su tercer álbum, primero tras la disolución de la banda ahora hace dieciséis meses.
Disponible desde primera hora de hoy en su versión digital, Pegasus culmina un proceso de producción verdaderamente hercúleo que ha llevado a Joan Miquel Oliver a grabar todos y cada uno de los instrumentos en la estricta intimidad de su estudio, recabando la ayuda de Quimi Portet para registrar las voces y realizar las mezclas.
Meses de trabajo en paralelo a la gira del Col·lectiu Eternity, el proyecto que comparte con Jaume Sisa y el ya citado Portet que cristalizan en el tercer disco de su carrera, después de a Surfistes en càmera lenta (2005) y Bombón Mallorquín (2009).
En sintonía con el grafismo (portada y libreto) del también mallorquín Albert Pinya, Pegasus despliega un potentísimo imaginario poético que resulta cálidamente familiar. Nostalgia del futuro, el espacio exterior como última frontera y una ya clásica pátina de melancolía en un viaje por la Isla de la Calma que, partiendo del mar, se adentra y termina en la ciudad, metáfora de la civilización.
Patrones de samba y lejanos ecos de cumbia, electrónica y rock, Teuleres tancades y Flors de cactus en diez canciones agrupadas en parejas que, al margen de reglas y convenciones, transforman las pequeñas cosas de nuestro día a día en material literario de primer orden.
De la pureza de Marès a Radial al emocionante diálogo de piano y guitarra entre los olivares de Mil bilions en estrelletes, pasando por la matemática infalible de Orthopedic Ragtime y la selvática trama instrumental de Món Vegetal, el nuevo álbum de Joan Miquel Oliver se presentará en directo el próximo 25 de abril en el Teatre Municipal de Girona (Strenes).
Será el disparo de salida de una gira que, en formato trío con el también ex Antònia Font Jaume Manresa en los teclados y Xarli Oliver en la batería, recalará en los festivales más importantes del circuito estival.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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