Ángel Parra acaba de editar Bienvenue au paradis (Bienvenido al paraíso, Métailié 2015), su nueva novela donde retrata con humor, parodia y sutil ironía; la nueva sociedad chilena a través de un exiliado que regresa a su país.
El golpe militar del 11 de septiembre de 1973 en Chile fue uno de los eventos que definen el siglo XX. Al igual que miles de sus compatriotas, Ángel Parra, fue encarcelado por la dictadura y se vio obligado a exiliarse en Francia.
Cantante, compositor y escritor, hijo de la gran Violeta Parra, imagina en Bienvenue au paradis (Bienvenido al paraíso, Métailié 2015), su nueva novela, la vuelta a casa.
Después de treinta años de exilio en París, Andrés Fuentenegra regresa a Chile. Madeleine, su novia de París le ofreció su boleto, informándole que ella se va con un bandoneonista, virtuoso del tango.
En Santiago es recibido por su tía Ernestina alrededor de un asado pantagruélico, copiosamente regado con vino y pisco sour pero se siente como un malestar disimulado, un pasado reprimido y las sospechas no confirmadas que pesan sobre la reunión familiar. La familia de Andrés, es un microcosmos de la nueva sociedad chilena.
Testigo impasible de la impunidad más insolente, Andrés ya no se siente chileno y regresará a París no sin antes de tener la oportunidad de ejercer en forma grotesca y tragicómica una verdadera justicia poética.
Ángel Parra supera los temas clásicos de la nostalgia y de retorno en la denuncia de la realidad de sus personajes y su entorno, con su arma favorita: el humor, la parodia y la ironía sutil. La novela está escrita en un lenguaje brillante y preciso que resulta ser todo lo que queda de este lugar perdido para todos los que han sufrido el exilio.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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