El festival BarnaSants desembarca en la isla caribeña donde organiza una exposición y dos conciertos esta semana que tendrá como principal protagonista a Quico Pi de la Serra que ofrecerá un festival este viernes en el Centro Hispano-Americano de Cultura de La Habana.
El festival BarnaSants sigue cultivando su estrecha relación con Cuba, y una vez más, ha viajado hasta La Habana para compartir música con la isla.
Cuba, cuna de tantos cantautores, es desde hace años aliada del festival: en 2008, un homenaje a Aute clausuró el BarnaSants en La Habana, en 2013 el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau fue reconocido por su trayectoria con el Premio BarnaSants y en 2014 el galardón fue para el cantautor cubano Silvio Rodríguez. Son sólo tres ejemplos de las complicidades que el festival encuentra en el país, y que entronca perfectamente a través de la canción revolucionaria y contestataria que se hace tanto en Cataluña como en el país caribeño.
Ayer, martes 19, se inauguró la muestra de carteles resultantes del concurso BarnaSants y Cuba. El ganador del certamen ha sido Orlando Silvio Silvera, y su obra se podrá ver en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en la calle Murallas de La Habana desde ayer. La exposición estará acompañada por varios carteles del BarnaSants.
El jueves día 21 tendrán lugar en el Teatro de la Casa del ALBA a las 18:00 un concierto a cargo del chileno Osvaldo Torres —fundador de Illapu— y la italiana Silvia Balducci y la participación de Quico Pi de la Serra.
Al día siguiente, viernes 22, el cantautor catalán ofrecerá un concierto en el Centro Hispano-Americano de cultura a las 17:00.
Ambos conciertos tendrán como anfitrión a Vicente Feliú acompañado de la guitarra de Alejandro Valdés.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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