El joven cantautor Juan Forche y su banda Los compañeros del Vino presentarán oficialmente este domingo a las 21 en Café Vinilo, del barrio de Palermo, su primer disco, Máquina del tiempo, integrado por un puñado de canciones que destilan frescura y que a partir de un sonido acústico propone un viaje íntimo que el músico encara desde la mirada de "un pasajero que observa".
Télam - Juan Forche oriundo de la zona sur de la provincia de Buenos Aires, contó que la necesidad de grabar Máquina del tiempo, su primer álbum solista —después de años al frente de la banda Sai Amet—, "es resultado de un trabajo de aceptación, de poder plasmar algo generando un espacio de libertad sin acarrear a nadie".
Uno de los rasgos que define a Forche y al espíritu de sus canciones tiene que ver con su actitud despojada, alejada de solemnidad: "No me considero un animal intelectual sino más de los sentimientos, la sofisticación un poco te aleja", expresó.
Acompañado por Los compañeros del Vino, banda integrada por Juan Martín Zícari, Leandro Vargas, Carla Vazzana y Ariel Gayoso, el compositor y docente, apela al formato canción como motor y punto de partida de este trabajo grabado en forma íntegramente independiente.
"La canción es un género que es muy efectivo y me gusta muchísimo, es sintética. En mi caso tiene que ver con esto de ir sanando, aunque sea momentáneamente, con la necesidad de amigarse con la vida, hacer las paces con la humanidad", destacó.
En Máquina del tiempo tomaron parte Tomi Lebrero, Alejandro Balbis y Peyo Campoliete, que aportaron colores diferentes al disco, y se sumaron las cuerdas de Mauro Turone, Daniel Bernat y Emilia José Leiva.
El hecho de vivir en zona sur marcó de alguna manera el destino de esta placa, ya que de sus viajes cotidianos en tren fueron surgiendo las canciones: "Usé el tiempo del viaje para producir, pensaba mucho en cada viaje, uno puede observar y abstraerse, vas ganando conciencia".
En relación con sus influencias musicales, contó que si bien siempre le gustaron Fito Páez y Charly García, "el que me atravesó fue Calamaro en su época de ‘El Salmón’, mi vieja me cantaba Mil horas para dormirme. También me gustan mucho Gabo Ferro, Tomi Lebrero, Daniel Melingo, la música uruguaya y Silvio Rodríguez", contó.
Canciones ruteras, con el foco puesto en lo rítmico, conforman este flamante disco que este domingo tendrá su presentación con invitados en el local ubicado en Café Vinilo (Gorriti 3780, Buenos Aires).
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.

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