Del mismo modo que en las ediciones anteriores, el Festival Ron Palma Mulata del Bolero lo inaugura un particular redescubrimiento de la canción y el bolero cubano, la sorprendente cantante Elsa Rivero.
![]() Elsa Rivero
© Juan Miguel Morales
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Aunque su vínculo particular con la ciudad de Barcelona data del año 1994, tan sólo unos pocos privilegiados saben de la calidad vocal y el temperamento artístico de una de las joyas más preciadas del llamado "filin", el género que une el bolero de Cuba con los estándares del jazz y la canción norteamericana.
Coetánea de Elena Burke, Omara Portuondo y otros artífices del género como la propia Migdalia Hechavarría —estrella de la primera edición— o de leyendas como Juana Bacallao; Elsa Rivero debutó en 1963 de la mano de César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez y Angelito Díaz con quienes inauguró el mítico El Rincon del Filin en La Habana.
Durante tres décadas los más importantes clubs y salas de fiestas de la capital cubana como la legendaria Tropicana, emocionaron con su canto intenso y su particular manera de interpretar clásicos como Mi mejor canción, Total, Dos gardenias o Stormy Weather. Al mismo tiempo fue la solista del grupo Armónicos de Felipe Dulzaines, quien contribuyó a impulsar el jazz en Cuba.
Respetada, querida y esperada por todos, el III Festival Internacional del Bolero ofrece la oportunidad de redescubrirla ahora, en esta excepcional reaparición en Barcelona.
Elsa Rivero voz, Vicenç Solsona guitarra, Robin Reyes bajo, Roberto Álvarez Chacumbele piano, Bárbaro Torres y Eduardo Llibre percusiones.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.

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