El cantautor venezolano José Alejandro Delgado acaba de lanzar Cuando todo vuelva al centro, primer sencillo de su nueva producción Algo, que todavía no tiene fecha de lanzamiento.
Luego de 3 años sin grabar CD, José Alejandro Delgado —rebautizado como José Delgado— ha lanzado la pasada semana el sencillo Cuando todo vuelva al centro que es la puerta de entrada a una etapa artística distinta que se plasma en su nuevo disco Algo, todavía sin fecha de lanzamiento.
El productor y arreglista musical Edwin Arellano asume el riesgo y escoge, para acompañar la melodía, reminiscencias del jazz manouche, género de jazz francés gitano de los años 1920, cuyo principal exponente fue Django Reinhart. Esta exploración sonora le da un toque satírico al sencillo que parece que se burlara de todo lo que dicen las palabras.
Se siente una dualidad en el José Alejandro Delgado de ahora, que se interesa por lo claroscuro, por el contraste. Por una parte una oscuridad abismal y por la otra una luz enceguecedora. A la vez que muestra lo apocalíptico del mundo va entreviendo posibles florecimientos futuros.
El tema está en tiempo futuro y se basa en la utopía, en el sueño, en lo que esperamos ser y hacer "Cuando todo vuelva al centro infinito del corazón...". Pareciera que está sumergido en la contemplación, en el ensueño, en una especie de no-acción, mientras nos dice que el presente solo sirve para imaginar.
Al parecer José Alejandro Delgado está en un momento de quiebre, justo en la grieta que separa lo pasado de lo futuro y aunque no tenga muchas respuestas puede lanzar sus preguntas y cantar, de una manera más llana, más decantada, más acogedora. Para que nadie se sienta solo en medio de la tormenta, invita a quien escucha a tararear junto a él el coro final.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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